Volver a: Portada > Red de Jóvenes del Cono Sur: Memoria, Verdad y Justicia

Manifiesto de Memoria, Verdad y Justicia

Los integrantes de este grupo, reunidos en el 1er Congreso de Jóvenes del Cono Sur, en Valparaíso los días 18, 19 y 20 de enero de 2007, manifestamos que:

Entendemos los conceptos de Memoria, Verdad y Justicia como ejes fundamentales y fundamentadores de la integración latinoamericana; asimismo, establecemos que para la consecución de cualquier avance en la integración de nuestros pueblos, estos conceptos deben ser revisados como matrices de acción. Por lo tanto, nuestra primera conclusión es que debemos masificar y difundir la conceptualización a través de un lenguaje común y entendible a todos.

Entendemos por Memoria, todos aquellos elementos propios de nuestras realidades que conforman el pasado de los pueblos y que, sin duda tienen asidero y repercusión en el presente y futuro. Como conjunto, consideramos que la memoria de nuestros pueblos debe ser interpelada desde las raíces de nuestra historia, teniendo en cuenta que el pasado en términos de represión, violencia y explotación hay sido común a la historia colonial y republicana de América Latina. Desde el comienzo de la Colonia, los pueblos originarios fueron diezmados, reprimidos y esclavizados en nombre del capital internacional y el enriquecimiento de la corona española; con el proceso de independencia y posterior república, los intereses de los grupos dominantes oligárquicos mantuvo esta actitud de aprovechamiento y explotación de los pobres y marginados, muchos de ellos –particularmente el caso de Perú y Bolivia- correspondientes a pueblos originarios. Es por esto que nos parece urgente apelar a esta instancia de comunidad de experiencias para la elaboración de una memoria en común que mantenga estos tópicos como eje central.

De la misma manera, consideramos de vital importancia revisar los antecedentes de memoria para elaborar una verdad que sea horizontal a las experiencias particulares y comunitarias. Así, creemos que para la elaboración de esta verdad, debemos hacer una revisión  a la Historia oficial, verticalista e impuesta por los Estados para buscar en ella las falsedades que con las que argumentan por ejemplo tensiones entre pueblos hermanos. Nuestra declaración es que estas verdades tergiversadas proponen que las naciones (entendiendo a las naciones como comunidades de personas con un pasado en común, más allá de las fronteras impuestas) deben ser abolidas de forma total. La reescritura del pasado y el manifiesto de unidad que hacemos en torno a la verdad social será pues, la manera de revincularnos con el presente.

Consecuente con esto, la justicia que podemos hacer una vez revisados los conceptos anteriores se fundamenta en que, si bien no desconocemos la existencia de una justicia jurídica, especificada en las Cartas Fundamentales de cada país, también existe una justicia ética que es transversal a los pueblos y que ella es la fuente de acción de la sociedad que se opone a la horizontalidad represiva de los gobiernos institucionales. Dicha justicia se instala en la comunidad de pueblos en forma concreta, solidarizando con las experiencias coyunturales o estructurales de nuestras naciones, proponiendo una nueva forma de relacionarse que esté fuera de los márgenes impuestos y que, tenga como eje funcional la comunicación fluida y expedita entre todos a fin de lograr la mayor integración posible.

Sabemos que la experiencia de unos es la posibilidad de avanzar de otros y ya que los procesos se dan de manera distinta en tiempo y espacio, respetando las especificidades de cada pueblo e historia, creemos que es indispensable realizar experiencias de intercambio para lograr efectivamente el traspaso de información y apoyar de manera permanente todos los intentos por terminar con la explotación y violencia de la que somos víctimas. En este apoyo, ponemos como sujeto principal a todos los excluidos y marginados de América Latina: Pueblos originarios, pobres, mujeres, minorías sexuales, jóvenes, trabajadores y obreros.

Nuestro desafío por lo tanto, debe abarcar este aspecto conceptual como punto de partida, pero además debe tener un marco de acción que no necesariamente está definido por la teorización de la problemática, sino también por acciones directas y concretas que a continuación proponemos.

  1. Educación y Difusión.
    1. Encuentros, seminarios y actividades informativas y difusoras de las actividades y experiencias de distintos pueblos a fin de agendar elementos comunes y distintivos de las experiencias que requerimos rescatar
    2. Educación a nivel cultural, tomando contacto con las realidades sociales dentro de su propio campo de acción. La intención de este punto es que no podemos, ni debemos definir políticas de acción sin antes conocer las necesidades específicas de las comunidades a las que queremos abordar.
    3. Elaboración de una agencia noticiosa que muestre principalmente la cotidianidad de conflictos surgidos internamente en cada país y viendo cómo estos también son reflejo de las realidades vivenciadas en otras latitudes. Esta agencia noticiosa de carácter virtual debe ser actualizada con toda la periodicidad posible.
    4. Aprovechamiento de los elementos tecnológicos de los que disponemos para amplificar lo más posible el radio de acción de nuestra denuncia.
  1. Trabajo político y elaboración de Memoria
    1. Conocer e intercambiar historia y memoria de los distintos pueblos, de modo que sea común a todos cuáles son los desafíos que se nos plantean en la revisión de una historia falseada por los grupos de poder
    2. Reconciliar las historias nacionales vista desde la perspectiva de la sociedad para inocular en la población el deseo de aproximación a solidarizar con los distintos aspectos coyunturales que se nos plantean en el presente y repercutirán en el futuro.
  1. Defensa de nuestros principios
    1. Nuestra crítica permanente debe ser una denuncia continua a las formas de hacer historia y de la vinculación de ésta con los procesos sociales; por esto es que no aceptamos la aplicación de una historia oficialista a los procesos fuera del rango de la legislación. Asimismo, no aceptamos que los explotados de nuestros pueblos sigan siendo agentes sin voz dentro de la elaboración de la memoria nacional y latinoamericana. Nuestro desafío por lo tanto está en poner acento a las acciones que permitan ser gestores de procesos de intercambio y apropiación de espacios de debate abierto y fraternal.

 

Cronograma de actividades.

Para garantizar que nuestras propuestas tengan una permanencia en el tiempo es indispensable crear una agenda que nos permita ejercer presencia dentro de los procesos que estamos vivenciando. Para ello proponemos que se considere como aporte el siguiente calendario.

En un plazo de 2 semanas debemos recopilar toda la información que tenemos en cuanto a conflictos coyunturales vividos en nuestros países, especialmente lo que tiene relación con el proceso Boliviano del que nos hacemos responsables de difundir y solidarizar.

Una vez acopiada esta información y en un plazo de 1 mes, el siguiente paso es levantar una plataforma virtual de información (agencia de noticias) dentro del sitio de Internet www.memoriando.com que actualmente está en funcionamiento y que el colectivo José Domingo Cañas de Chile, pone a disposición del trabajo de este grupo. En dicho espacio se debatirá e informará acerca de todas las iniciativas que se propongan en torno a esta problemática.

Para el mes de julio de este año se propone la realización de  un encuentro en Santiago de Chile de centros culturales vinculados al tema de Memoria. Dicha instancia propuesta por los chilenos integrantes del núcleo de trabajo, será ante todo el primer acercamiento a la denuncia de la problemática vivida por nuestros pueblos, considerando la difusión mediante las propuestas artísticas que surjan de ese encuentro. Este tipo de encuentros de carácter local, puede ser replicado a otros países para así dar a conocer cada problema específico y luego ser puestos a disposición y conocimiento masivo.

Para lograr este efecto de réplica, es indispensable la calendarización de actividades conjuntas y separadas, por lo que se hace urgente la ceración de una secretaría que sea capaz de aunar, coordinar y difundir dichas experiencias.

En octubre de 2007 se participará en el evento “Mil Tambores” de Valparaíso. Proponemos que se abra dentro de esta actividad  que convoca a distintas expresiones de arte y cultura, un espacio de encuentro con las realidades latinoamericanas en lo que se conoce como Tinku que en aymará significa “encuentro” por lo tanto nuestro desafío está en que este espacio se transforme en un espacio de encuentro de las distintas culturas que participarán de él.

A largo plazo proponemos la realización de un encuentro latinoamericano de Memoria, Verdad y Justicia. Este encuentro propuesto para 2 años más, tendrá como países convocantes a aquellos que ya participan  de este núcleo de trabajo; sin embargo el desafío está planteado en que seamos convocantes de otros pueblos que aun no lo integran, de ahí que nos hemos puesto este plazo tan extenso ya que será imprescindible crear redes suficientes para reunir a otros pueblos que estén interesados de participar de esta experiencia.

Quizá nuestro mayor desafío está puesto en la ceración y mantenimiento de las redes de información y trabajo que han quedado establecidos, por lo que es fundamental la comunicación fluida entre quienes integran el grupo de trabajo y también con aquellos que se van incorporando con el tiempo.

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