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Efemérides
Memoria, Educación y Conciencia
24 de marzo y el 2 de abril. Dos fechas nos proponen hacer un ejercicio saludable de la memoria para recrear una sociedad coherente y con salud mental.
Desde el terrorismo de estado primero y luego desde la desmalvinización posterior a la guerra de las Malvinas nos quisieron imponer dos lecciones: que no debemos enfrentar al imperio y que hay sólo un modelo económico a seguir: el capitalismo y sus políticas neoliberales. Hoy los pueblos ya han comenzado a elaborar otras respuestas. En esta oportunidad la socióloga Alcira Argumedo nos propone una mirada diferente de ambas fechas.
A 31 Años del 24 de marzo de 1976
Alcira Argumedo: Destrucción arrasadora con un fin global
La antropóloga y socióloga Alcira Argumedo explica las claves sociológicas, políticas y económicas del 24 de marzo en su contexto internacional.
- Creo que el 24 de marzo del 76 fue la expresión en la Argentina de la restauración conservadora que lanza EE. UU. cuya cabeza esencial es Henry Kissinger. Es un intento de recuperar su hegemonía en América Latina después de la derrota en Vietnam, del aumento de los precios del petróleo por parte de la OPEP, del auge y la fortaleza que habían tenido los países no alineados, etc. En América Latina esa estrategia se manifiesta en una ola sincrónica de golpes militares que van a utilizar el terrorismo de Estado como modo de quebrar cualquier tipo de resistencia política o social a la recomposición del estadounidense en América Latina. Por supuesto, había gobiernos que molestaban, por ejemplo, Allende en Chile, Velasco Alvarado en Perú, Omar Torrijos en Panamá, Perón en Argentina, desde esos movimientos se generaba un cuestionamiento a este poder de los Estados Unidos. En la Argentina se había producido un fenómeno inédito, que la volvía altamente peligrosa. Y es que por primera vez en la historia, habían comenzado a articularse estos dos grandes troncos poblacionales argentinos que durante largo tiempo habían sido enfrentados entre sí como modo de disciplinamiento de las clases dominantes, que es el tronco poblacional que proviene de la migración europea y sus descendientes, "los blanquitos", y el tronco poblacional que proviene de los pueblos originarios, matizado con los aportes de los negros, es decir los mestizos y mulatos, a los que se les llama cabecitas negras, o "los negros". Estos dos sectores se habían enfrentado muy duramente. Yo creo que el enfrentamiento del 45 tuvo mucho de política, pero también de antropológico cultural.
- Alrededor de los años 60 comienzan a confluir los hijos de quienes habían sido profundamente antiperonistas y los hijos de los que eran peronistas, esta confluencia del vuelco de las clases medias y su articulación con los sectores populares es lo que da un potencial muy fuerte a la resistencia y a la lucha popular en la Argentina. De todas maneras, sean cuales fueran las razones específicamente utilizadas en el caso argentino, esto era un programa global para América Latina: terrorismo de Estado, Plan Cóndor, etc.
- Hay un elemento fundamental que tiene que ver con las tradiciones de resistencia en Argentina, que son muy ricas, que fue que al año del golpe militar se da este fenómeno simbólico, que da tanto orgullo al país, que fue la resistencia de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Fíjense los fenómenos de la historia. La disparidad de fuerzas entre estas endebles mujeres con sus pañuelos blancos, dando vueltas alrededor una pirámide, al frente de la Casa Rosada, que era el símbolo básico del poder. Tenían en frente a las tres Fuerzas Armadas Argentinas, a la gendarmería y a la policía, a la CIA norteamericana, al Departamento de Estado de los EE. UU. , al Plan Cóndor y a los militares que habían intervenido en las aberraciones francesas en Argelia. Una disparidad total. Sin embargo, 30 años después esa disparidad abismal de fuerzas se revierte, y al menos en el campo moral y en el campo de los valores hay una victoria arrasadora. Y eso me parece que es importante.
Al mismo tiempo, esa dictadura militar fue la condición indispensable para llevar adelante un proyecto de reorientación de las modalidades de acumulación, concentración y polarización de la riqueza. Por eso una parte importante de los desaparecidos eran dirigentes obreros, de base, o dirigentes en instancias más altas. Y no estaban vinculados directamente a la guerrilla. O sea, la desestructuración de la resistencia de los trabajadores formó parte de esta propuesta, que además venía en el marco de una estrategia mayor que era la reorientación o la reubicación del papel de las corporaciones transnacionales en la política norteamericana, y en el papel que los distintos países debían cumplir en América Latina.
De ahí que el plan de Martínez de Hoz, que claramente provocó la desindustrialización de la Argentina, cumplió un doble objetivo. Por una parte, el de las grandes corporaciones transnacionales, que no querían estar dispersas en un mercado chiquito. Y por otra, lograba quebrar estructuralmente las bases de la resistencia popular, que era la desindustrialización llevada a la desintegración del movimiento de los trabajadores. Y esto es lo que lograron, y en muy poco tiempo. Es decir, el grueso de los trabajadores pasaron a ser piqueteros. En todo caso, metieron una fuerte cuña en el movimiento, entre el sector que se salvaba en condiciones peores que las anteriores, pero se salvaban, y el grueso que quedaba condenado. Y esto quebraba estructuralmente el potencial de resistencia de los trabajadores. Por eso la desindustrialización de la Argentina no fue meramente económica; tuvo un sentido político. Si no, no se explica los niveles de irracionalidad con que se desarmaron polos industriales muy importantes, y empresas públicas de alto nivel tecnológico como la Fábrica Militar de Aviones de Córdoba. Es una locura lo que hicieron con eso. Salvo que tuvieras un proyecto muy claro de desindustrialización, precisamente de uno de los focos rebeldes como fueron Córdoba, con su cordobazo y su movimiento obrero combativo, Buenos Aires y Rosario. Esta me parece que fue la estrategia que comienza a entrar en crisis en el 2001. Fue una estrategia de desintegración social, reitero, no como efecto colateral no deseado, sino como objetivo intrínseco de desintegración social. Y esto efectivamente durante un largo tiempo rompió, quebró una resistencia social y política que había tenido una importante fortaleza en la Argentina, y que se fue demostrando a lo largo de la profundización del modelo económico en los años 80 y 90, donde la vuelta a la democracia también fue parte de un proyecto global del Consenso de Washington. Comienza una nueva ola sincrónica, en toda América Latina desde mediados de los 80, ahora de democracias controladas y modelos económicos neoliberales. O sea, son estrategias globales, que se articulan según las características de cada país, y que durante 20, 25 años, lograron el objetivo de manipulación social. Creo que esto que se inicia el 24 de marzo es lo que entra en crisis en casi toda América Latina en los albores del S XXI. Esto me parece que, con características propias, están surgiendo estos nuevos caminos como respuesta a la crisis de esta historia siniestra y dramática que costó en América Latina, se calcula, más de 200.000 vidas sin incorporar en esos cálculos la mortalidad por hambre, las enfermedades curables, desnutrición infantil, etc. O sea, da cuenta de cuáles son los valores que guían a estos sectores.
A 25 años del 2 de abril de 1982
Alcira Argumedo: Una lección para las FFAA: "Los pueblos no traicionan"
La investigadora del Conicet nos brinda un análisis geopolítico y social del contexto en el cual se desarrolló la Guerra de Malvinas.
- La vuelta a la democracia en Argentina también fue parte de un proyecto global del Consenso de Washington. En el 79 el triunfo de la revolución islámica en Irán, y de los sandinistas en Nicaragua demuestra a los Estados Unidos, y el Consenso de Washington (acuerdo entre el partido demócrata y el partido republicano para llevar adelante políticas de estado, cualquiera sea el partido que llega al gobierno) que las dictaduras militares pueden ser peligrosas para EE. UU. porque antes o después, sean modernizantes como la del Sha, o bananeras como las de Somoza, generan movimientos de resistencia que no sólo cuestionan a los dictadores, sino a los intereses estadounidenses que están por detrás. Cuando en 1982 la dictadura argentina toma la iniciativa de la Guerra de las Malvinas, que suponía la ruptura de los equilibrios geoestratégicos en el Atlántico Sur, esto termina de decidirlos alrededor de la peligrosidad de las dictaduras militares, y es ahí donde comienza una nueva ola sincrónica, en toda América Latina desde mediados de los 80, ahora de democracias controladas y modelos económicos neoliberales. Son casualidades permanentes. O sea, son estrategias globales, que se articulan según las características de cada país, y que durante 20, 25 años, lograron el objetivo de manipulación social.
- Este año se cumplen 25 años de la guerra de Malvinas. ¿Cuál es la lectura?
- Yo creo que Argentina venía peleando muy bien diplomáticamente hasta los años 70. Precisamente todo el movimiento de los Países No Alineados y una presión muy fuerte en Naciones Unidas, planteaban los derechos de Argentina sobre Malvinas. Por lo tanto, de haber continuado, de estar en el marco de esta restauración, la posibilidad del movimiento de los no alineados y el espíritu de época de los años 70 favorecían la posición argentina en los espacios internacionales de manera tal de continuar con las negociaciones. Yo creo que el lanzamiento de la guerra de Malvinas tiene que ver con el intento por parte de la dictadura militar de alcanzar un elemento de unificación nacional frente al deterioro creciente que iba llevando adelante. Situación en la que además se confunden, como se confundió Saddam Hussein con Kuwait. Porque como habían sido títeres de la política norteamericana, pensaron que les iban a dar el caramelo de que pudieran recuperar las Malvinas y esa gloria, larguísima y legítima de reivindicación nacional. Que es lo que le pasó a Saddam Hussein cuando en el 91 intenta recuperar Kuwait.
- Ahora, una cosa es la intención y la actuación de los militares que estaban quebrados moralmente por su participación en el proceso de represión interna que era absolutamente aberrante, y otra cosa es el valor de los muchachos y de los soldados que fueron a la guerra de Malvinas. Y que en determinado momento generó una situación absolutamente esquizofrénica en la cual estos chicos quedaron atrapados. Los militares habían sido formados con esta idea: "el amigo es EE. UU., el enemigo es la Unión Soviética". Y hete aquí que cuando se lanzan a la guerra, la primera desde la Guerra del Paraguay, se encuentran que se les habían cruzado los cables. El enemigo eran los Estados Unidos, y de golpe lo tenías al canciller argentino de la dictadura que le iba a pedir apoyo a Fidel Castro, mientras los soviéticos ofrecían dar información satelital sobre la zona. Se había vuelto todo esquizofrénico. Por eso los grupos económicos intentaron que eso no continuara. La desmalvinización tuvo que ver con el hecho de la mala formación de los militares que cuando estudiaban una guerra les decían quién era el enemigo, y esta vez el enemigo era Inglaterra y los EE. UU. Las grandes víctimas de esa experiencia fueron precisamente los soldados, que en condiciones absolutamente precarias pelearon con gran coraje, y después fueron brutalmente silenciados y despreciados. Y esto me parece lo más aberrante de la Guerra de las Malvinas, que llevó a una no contención de los chicos, jóvenes que participaron en la guerra, y que llevó a esas situaciones tan dramáticas. Creo que en términos políticos no estaban en condiciones de hacer una reivindicación nacional aquellos que habían hecho el trabajo sucio para una de las entregas más aberrantes de la nación. Y que fueron absolutamente traicionados por los amos. Que es la característica fundamental. "No, Roma no paga traidores". Las Fuerzas Armadas argentinas, después de haber sido utilizadas aberrantemente en el terrorismo de Estado, cuando quisieron dar un cierto paso de autonomía fueron traicionadas por los "amos", las desintegraron. Desarmaron el Plan Cóndor porque lo consideraron peligroso, etc. Entonces hay que tomar conciencia que "Roma no paga traidores". Esto tiene que ser una gran enseñanza para las nuevas generaciones de las fuerzas armadas argentinas, para que sepan con quien tienen que estar, porque los pueblos no traicionan.
En la foto de arriba: El ex Almirante Jorge Anaya, el ex Dictador de Argentina General Leopoldo Galtieri y el ex Comandante de las Fuerzas Aéreas Basilio Lami Dozo
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