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DERECHOS HUMANOS EN EL MUNDO Y EN CHILE

Por: Leonardo Aravena*
Crónica Digital - 3 de junio de 2008

El 28 de mayo se ha presentado el "Informe Anual" de "Amnistía Internacional", referido a la situación de los DD. HH. en el mundo, de acuerdo a un control constante e investigaciones efectuadas, destacándose que "la injusticia, la desigualdad y la impunidad son hoy las marcas distintivas de nuestro mundo".

Frente a las que "los Gobiernos tienen que actuar ya para acabar con el abismo que separa lo que dicen de lo que hacen", en palabras de Irene Khan, Secretaria General de la institución. Hay un fracaso evidente en la materia, cuando se cumplen 60 años desde la "Declaración de los Derechos del Hombre".

Analizada la situación en 150 países, en 81 se infligen torturas o malos tratos, en 54 hay juicios sin las garantías debidas y en 77 no hay libertad de expresión. Preocupa el abuso en la expulsión de inmigrantes, la violencia contra las mujeres y la llamada "guerra contra el terrorismo", con un "triste balance" del gobierno norteamericano. España, la Unión Europea, China, y Rusia, entre otros, merecen críticas por sus políticas y prácticas y el incumplimiento en las obligaciones universalmente contraídas en defensa de los DD. HH.

Lamentablemente, Chile no se libera. En el país, recientemente electo para integrar el "Consejo de DD.HH de la ONU", no se respetan los derechos de las minorías, con acento en la represión de los indígenas, existe impunidad y hay retraso en la búsqueda de verdad, justicia y reparación a las víctimas de crímenes de la dictadura, no obstante la apertura observada por acción de oficiales de las FF.AA mejor preparados y comprometidos con la democracia, a pesar de persistir un férreo blindaje institucional de protección a sus miembros.

Sería conveniente que el "Informe" y la elección de Chile al "Consejo" ayuden a crear verdadera conciencia entre las autoridades y entre los parlamentarios, de la necesidad de ponerse al día en materia de DD.HH, legislando respecto de la situación de los refugiados actualmente desprotegidos devolviendo la mano que se tendió a los chilenos cuando se vieron obligados a salir del país. Se hace urgente y necesario avanzar respecto de los tratados internacionales no ratificados, entre ellos el Convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas y tribales, no promulgado pese a haber sido aprobado en el Congreso y la incorporación de Chile a la "Corte Penal Internacional", mediante la ratificación del "Estatuto de Roma" de 1998, en trámite legislativo desde 2000, paralizado sin avances desde 2005.

Debe lograr el país la aplicación sin excepciones de la imprescriptibilidad de crímenes contra la humanidad y la no aplicación de amnistías auto dictadas por los propios violadores, terminando con la discriminación de una justicia militar especial, contrapuesta a la nueva legislación procesal penal vigente. Será importante poner término a la represión policial desproporcionada en contra de manifestantes, entre ellos escolares y trabajadores, por parte de carabineros, debiendo optarse por un control razonable de las manifestaciones suprimiendo la violencia innecesaria y descontrolada y, de una vez por todas, poner atención en las denuncias por discriminación y abusos en contra de las comunidades indígenas, impidiendo la aplicación de la legislación antiterrorista a comuneros, dictada en tiempos de la dictadura.

Sólo con claridad y decisión, Chile podrá integrarse al "Consejo" en la ONU y ser un aporte a la causa de los DD.HH en el mundo, una vez que en su territorio la vida humana, la dignidad y la seguridad sean de verdad importantes y se respeten, que las violaciones y la impunidad sean malos recuerdos y que en el país impere una real igualdad entre todos sus habitantes, chilenos y extranjeros, civiles y militares, jóvenes y viejos, mujeres y hombres y se respete como corresponde a los pueblos originarios. Antes de lograrlo, iremos a Ginebra únicamente en viaje turístico.

Leonardo Aravena Arredondo
Profesor de Derecho, Universidad Central. Colaborador permanente de Crónica Digital