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Recuerdan a Sebastián Acevedo al cumplirse 23 años de su inmolación
Crónica Digital - 9 de noviembre de 2006
La diputada PS Clemira Pacheco recordó a Sebastián Acevedo, quien se
quemó a lo bonzo frente a la Catedral de Concepción protestando por la
desaparición de sus hijos detenidos por la policía política de
Pinochet en 1983.
"Quiero tratar de expresar los sentimientos de un padre por sus hijos
al hablar de un hombre que dio su vida por los que más amaba; deseo
recordar a un militante comunista, Sebastián Acevedo", indicó la
parlamentaria.
La legisladora contó que hace veintitrés años, como todos los días, a
las 6.30 de la mañana, ese obrero de la comuna de Coronel se dirigía a
su trabajo. A cincuenta metros de su hogar esperaba la locomoción
colectiva y vio pasar una caravana de vehículos con personas armadas,
quienes irrumpieron en su casa y, entre empujones y golpes, sacaron de
su interior a sus hijos.
Agregó que Sebastián y Elena, durante largos días buscaron a sus
hijos, María Candelaria y Galo Fernando, detenidos por la Central
Nacional de Inteligencia, CNI. Ningún trámite sirvió y nadie parecía
saber dónde estaban.
"Desesperado, una tarde de noviembre de 1983, Sebastián roció su ropa
con combustible y se quemó frente a la catedral de Concepción. ¡Que la
CNI devuelva a mis hijos!, fueron sus gritos desesperados. Mientras el
país no lograba reponerse del impacto, sus hijos dejaban de ser
torturados y su paradero era conocido", relató la congresista.
El próximo 11 de noviembre se conmemorarán veintitrés años de la
inmolación de Sebastián Acevedo. "Si bien es un acto de amor el
entregar su vida por los otros, también es un acto de denuncia contra
la tortura", subrayó.
"Por mi cercanía con su familia, deseo expresar, desde esta tribuna,
mi reconocimiento a todos ellos y enviar mi cariño y mis respetos a
Elena, su mujer, así como a Galo y a María, sus hijos", finalizó la
diputada.
Según el informe Rettig, señala que el 9 de noviembre de 1983 se
registra la detención de Galo y María Candelaria Acevedo Saez, hijos
de Sebastián Acevedo Becerra, por civiles armados que no se
identificaron. Su padre desesperado los busca en diferentes recintos y
solicita ayuda en numerosas partes, sospechando que se encuentran en
poder de la CNI.
El 11 de noviembre de 1983, al no tener noticias de ellos, en señal de
protesta y para presionar a las autoridades, rocía parafina y bencina
en sus ropas en la Plaza de la ciudad, y debido a que un Carabinero
intenta detenerlo, se prende fuego, muriendo a las pocas horas a
consecuencia de la quemaduras que sufre.
La Comisión estima que si bien Sebastián Acevedo murió a consecuencias
de hechos provocados por su propia mano, y no cabe en rigor calificar
su muerte de una violación de derechos humanos, es víctima de la
violencia política, porque tomó la determinación que le costó la vida
en un gesto extremo por salvar a sus hijos de consecuencias inciertas,
pero que bien se podía temer fueran muy graves, o como modo
desesperado de protestar por la situación que lo afligía como padre.
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