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La pugna por Londres 38

Por: Javier Rebolledo
La Nación - 26 de agosto de 2007

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Londres 38 será sede del futuro Instituto de DDHH

El 14 de agosto el Gobierno anunció que el lugar de exterminio será la sede del Instituto de los Derechos Humanos. De inmediato las organizaciones que impulsaron su enajenación se agarraron de las mechas con el fisco y preparan una batería de acciones para transformarlo en un centro de la memoria. ¿Qué pasará con Londres? La Presidenta tiene la palabra.

En 2005 los dueños del Instituto O Higginiano anunciaron que rematarían el inmueble ubicado en calle Londres 38. La noticia movilizó de inmediato a un grupo de personas que sobrevivió en ese centro de detención, torturas y exterminio. A diferencia de otros recintos similares, éste se mantuvo intacto y ese mismo año fue declarado monumento nacional.

De esta forma, si Londres 38 era vendido, el Ministerio de Bienes Nacionales tenía la primera opción de compra. Pero la anunciada salida del Instituto O Higginiano comenzó a alargarse y, como respuesta, las "velatones" se transformaron en un sello distintivo en las afueras del lugar. En ellas, familiares de desaparecidos y ejecutados, víctimas de la represión, se reúnen cada jueves para encender velas como protesta por las torturas en ese inmueble del horror.

Finalmente, luego de diversas negociaciones del Gobierno, en enero el Ministerio de Bienes Nacionales dispuso la permuta de Londres 38 con el Instituto O Higginiano por otro bien raíz del Estado. Pero la polémica explotó el martes 14 de agosto, cuando la ministra de Bienes Nacionales, Romy Schmidt (PPD), anunció que en Londres 38 se instalará el futuro Instituto de los Derechos Humanos.

EMULANDO A AUSCHWITZ

Para las organizaciones de derechos humanos que estuvieron a la cabeza del proceso de recuperación de la polémica casa, el Gobierno cometió un grave error al no dimensionar su valor para la memoria histórica del país. "Ésta no se relaciona necesariamente con el pasado ni con el horror. Debe ser un espacio que sirva como un elemento decisivo para fortalecer las democracias y que éstas se vuelvan más estables. Imagínate si Auschwitz hubiese sido destinado a oficinas, aunque fueran las de la ONU", advierte Margarita Romero, presidenta de la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi. Desde otra perspectiva, la ministra Schmidt es enfática al señalar que en la operación el Estado desembolsó un bien fiscal, lo que implica un gasto para el erario nacional, por lo que su uso es privativo. "No vamos a ignorar a las organizaciones de derechos humanos, portadoras de la memoria. Pero entiendo que ellas tienen una constitución jurídica aún en trámite, por lo que no se les podría traspasar. Además, el Instituto de los Derechos Humanos es una decisión presidencial", explica Schmidt.

En contraposición a esta visión, la integrante del Colectivo Londres 38, Gloria Elgueta, aclara que están constituidos legalmente y que "las oficinas son oficinas" y el que se haya anunciado la reserva de un espacio para la memoria en su interior no dice mucho: "¿Qué va a pasar donde se torturó, donde dormían los detenidos o donde los formaban cada día? La elección se vuelve compleja porque todo el centro está marcado por una historia común", argumenta.

El viernes 17 el colectivo Londres 38 envió una carta dirigida a la Presidenta Bachelet en la que señala su descontento y solicita una entrevista. Otra misiva que pone de manifiesto el valor único de este tipo de sitios ya cuenta con 500 firmas de apoyo, entre las que destaca la ganadora del Premio Nacional de Periodismo Faride Zerán.

LA PELEA

La pugna entre el Gobierno y las organizaciones de derechos humanos se declaró en agosto de 2006, cuando la ministra Schmidt dijo que el trabajo de recuperación de Londres se dificultaba por la falta de coordinación entre las distintas organizaciones de derechos humanos. "Entre ellas no conversan nada aunque tengan objetivos muy parecidos", dijo la secretaria de Estado.

Aseguró a LND que su cartera no ha recibido ningún proyecto sobre el uso de Londres 38. Afirmación rebatida por el presidente del Colectivo 119, Roberto D Orival, quien señala que "una propuesta concreta fue entregada en varios ministerios, entre ellos Bienes Nacionales".

Sobre la falta de coordinación de las organizaciones de derechos humanos, D Orival dice que "nosotros no somos un regimiento. Sin embargo, cuando hubo que unir fuerzas para recuperar la casa estuvimos todos juntos. Lo mismo en 2006 cuando tuvimos los primeros diálogos con los dueños del Instituto O Higginiano", apunta.

Un proyecto elaborado durante el año pasado por el Colectivo Londres 38 llegó a diversas oficinas de Gobierno. Se propuso que, una vez enajenada la casa, temporalmente se dejara abierta al público, se estableciera en su interior una señalética simple. Una segunda etapa consideraba encuestas populares y focus groups que permitieran recoger las propuestas y así elaborar un proyecto que considerara exposiciones, un archivo y una línea de difusión y extensión.

En 2005, cuando Londres 38 se transformó en un monumento nacional, el mismo colectivo creó un proyecto de memorial que incluye una intervención urbana que se iniciará en los próximos meses.

El 30 de agosto, una actividad organizada por el Colectivo 119 reunirá a diversas organizaciones afuera de la plaza de la Constitución. Entre otras actividades exhibirán la suma de firmas recolectadas hasta ese momento y se protestará por la decisión presidencial.

Consultada si el diálogo para un posible cambio se encuentra cerrado, la ministra Schmidt señala: "Ahí no tengo nada que ver ¿A quién se le ocurrió poner ahí el Instituto de Derechos Humanos? A la Presidenta ¿Quién puede cambiar de parecer? Sólo ella.