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Elecciones Paraguay: Histórica derrota de partido de la dictadura
Electo presidente Fernando Lugo,
ex obispo de la Teología de la liberación
Por: Dick Emanuelsson
ARGENPRESS.info -
21 de abril de 2008
El ex obispo católico Fernando Lugo, que llegó favorito en todas las encuestas a las elecciones que arrancaron ayer a las 7:00 hs. de Paraguay, obtuvo una contundente victoria que pondrá término a una dictadura de partido único fascista vigente por más de 60 años en ese país. Lugo se alzo con el 40,82 % frente a su principal adversaria, la candidata del Partido Colorado (sustento de la dictadura de Alfredo Stroessner) que obtuvo el 30,72 %.
Pese a las amenazas y provocaciones del gobierno de Nicanor Duarte Frutos, a la guerra sucia desatada con propaganda ilegal que pretendía vincular a Lugo con el terrorismo, con supuestos apoyos e injerencia extranjera de los presidentes Hugo Chávez de Venezuela y Rafael Correa de Ecuador, del gobernador del Estado de Paraná de Brasil Roberto Requiao, y como no, la recurrente vinculación con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) que los gobiernos fascistas realizan a quienes cuestionan su poder oligárquico, pasado el mediodía de ayer los sondeos preliminares ratificaron la preferencia de Lugo.
El hecho de mayor gravedad de las diversas agresiones del gobierno contra la oposición, se produjo en la ciudad de Curuguaty, nordeste de Paraguay. Alfredo Avalos apoderado general del Movimiento Popular Tekojoja (MPT) que apoya la candidatura presidencial de Lugo, fue víctima de un atentado criminal del que salió gravemente herido y resulto asesinada su esposa.
Ayer domingo al mediodía sondeos realizados por la cadena de TV Telefuturo y el Diario Ultima Hora de Asunción-Paraguay, confirmaba que Lugo estaba al frente con 42,7 % de los votos, la candidata oficial del gobierno Blanca Ovelar con 37 %, y el ex general Lino Oviedo con 15,5 %.
Los días previos se desato una verdadera guerra política por el acopamiento total del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) por parte del gobierno, que no permitió a la Alianza Patriótica para el Cambio (APC) que postula a Lugo, una participación transparente en el proceso de control eleccionario. Pese a la negativa del TSJE de abrir espacio a la oposición para el conteo y la emisión de los resultados preliminares, finalmente el gobierno accedió por la presión internacional de la OEA y diversas otras delegaciones.
El gobierno realizó una mudanza de última hora de miles de electores de la oposición a distantes zonas geográficas, con el objetivo de restarle votos a Lugo, a lo cual el gobierno se llamo al silencio. También se había generado un clima tenso por las denuncias del gobierno de que la oposición estaría preparando una serie de atentados contra instalaciones productivas, expendedores de combustibles y otros locales públicos incluidos colegios electorales.
La guerra sucia incluyó la compra de documentos de identidad de votantes de la oposición de escasos recursos, forma de fraude electoral muy utilizada por el gobierno colorado que se mantiene en el poder por más de 60 años, incluidos 35 años de dictadura militar con el Gral. Alfredo Stroessner (1954-1989).
El propio Ministro de Defensa del gobierno fue sorprendido en un barrio pobre de la ciudad de Luque, colindante con la capital Asunción, comprando cédulas de votantes opositores, hecho que fue comprobado por fiscales, representantes de la oposición y de la Misión de la Organización de Estados Americanos (OEA).
La oposición y el pueblo en general estuvieron alerta ante toda la gama de fraudes electorales muy bien conocidos que practica el gobierno del partido colorado, incluidos el cambio de actas electorales, como fue realizado masivamente en la elección interna de candidatos del Partido Colorado.
La caída del Partido Colorado, que ya era vaticinada por todos los analistas y los sondeos tanto de Paraguay como internacionales, puede abrir un nuevo proceso de luchas por la democracia en ese país, muy golpeado por una feroz dictadura de 35 años, sujeto a un Mercosur que lo empobrece cada día mas al no dar oportunidades iguales para la exportación paraguaya tanto al Brasil como Argentina y, principalmente por la tenaza histórica que representan los contratos totalmente desfavorables para el Paraguay en las represas hidroeléctricas de Itaipú (la mayor del mundo construida en la década del 70 por Paraguay y Brasil) y la represa Yacyretá (de Argentina y Paraguay).
Lugo lleva como bandera principal la recuperación de la Soberanía paraguaya en ambas represas hidroeléctricas, ya que su país no recibe un precio justo por la venta de energía que no es consumida por el escaso grado de desarrollo industrial del país. Sin embargo, existe una enorme diferencia entre lo que es pagado por Brasil, por consumo de energía, y el precio al que Brasil vende dicha energía en su mercado interno.
Si Paraguay vendiese su energía no consumida a precios de Mercado, sin estar obligado como hasta hoy a vender ese excedente a Argentina y Brasil a precios irrisorios, el ingreso total por la venta de energía paraguaya de ambas represas representaría 3.870 millones de dólares por año. Descontados los 275 millones de dólares percibidos actualmente por año, queda una diferencia neta a favor del país de 3.595 millones de dólares. Eso representaría una formidable palanca de desarrollo para los diversos programas de recuperación económica y social que tiene previstos el gobierno de Lugo.
Sin embargo, por la variada composición ideológica y política de la alianza que sostiene al ex obispo Fernando Lugo, el desarrollo y la tendencia de su gobierno dependerá en gran medida de las fuerzas populares que tendrán que estar vigilantes, habida cuenta de que para estas elecciones la izquierda políticamente organizada fue muy dispersa en varios frentes obteniendo por primera vez representación parlamentaria aunque muy débil. Según los conteos preliminares, dos sectores socialistas lograron un diputado cada uno, Tekojoja y el P-Mas, y dos representantes en la Cámara de Senadores por Tekojojá. El movimiento popular dependerá sólo de sus fuerzas, su capacidad de lucha y de movilización, lo que puede ser atendido por el ex obispo Lugo a la hora de sus definiciones, considerando además que Lugo está identificado claramente con la 'opción preferencial por los pobres' y la Teología de la Liberación de la Iglesia Católica que inspiró movimientos político-sociales y revolucionarios tan importantes en América Latina como el Movimiento Sin Tierra del Brasil. Lugo durante su vida pastoral tuvo estrecha vinculación con los movimientos de campesinos Sin Tierra en Paraguay y se ha caracterizado por ser uno de los más críticos al régimen oligárquico, de corrupción y entrega de la Soberanía que ejerció el partido de Stroessner por más de 60 años en el país. Emblemáticamente el día de ayer domingo, concurrió a votar en la capital, Asunción, acompañado del brazo de Hebe Bonafini, Madre de Plazas de Mayo de Argentina, además de otros referentes del movimiento popular de Paraguay.
Resultados finales confirmados y aceptados por gobierno y otros candidatos presidenciales
Con el 92 % del conteo de votos por el Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) de Paraguay, Lugo tiene 40,82 % (704.966 votos), en segundo lugar Blanca Ovelar del Partido Colorado (gobierno) 30,72% (530.552 votos) y en tercer lugar el ex general Lino Oviedo con 21,98 % (379.571 votos), según el conteo rápido oficial del Tribunal Superior de Justicia Electoral de Paraguay. Ya a partir de la tarde del domingo, los ex candidatos presidenciales Lino Oviedo y Pedro Fadul, reconocieron la contundente victoria de Lugo. En tanto que la candidata del gobierno, Blanca Ovelar, fue la última en reconocer la victoria de Lugo, ya en momentos en que más de 200 mil personas se agrupaban en el centro de la capital para festejar la caída de un partido oligárquico que por más de 60 décadas fue aliado fiel del imperialismo norteamericano, nudo estratégico del Plan Condor de persecución y aniquilamiento de la oposición democrática y revolucionaria, y que sostuvo a una de las tiranías más sangrientas de América Latina (1954-1989) y a pesar de ello pudo mantenerse en el poder tras la apertura política por un período de casi 20 años (1989-2008).
El centroizquierdista Fernando Lugo a la presidencia
Un ex cura que promete combatir la pobreza
y posicionar a Paraguay
Por: MISIONES ON LINE
21 de abril de 2008
Definido como de centroizquierda, Lugo no quiere mostrarse 'chavista'. Dice que Paraguay debe negociar en un pie de igualdad con todos los países.
Con un 72,58 por ciento de las mesas escrutadas, el centroizquierdista Fernando Lugo obtenía el 40,52 por ciento de los votos, contra el 31,09 por ciento de su rival oficialista, la centroderechista Blanca Ovelar.
El ex obispo católico Fernando Lugo llevaba la delantera en las elecciones de acuerdo con los primeros resultados provisorios de la Justicia Electoral y de confirmarse la tendencia será el presidente número 48 de Paraguay desde 1844.
El general retirado Lino César Oviedo, de la Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (Unace) apenas obtenía 22,6% y Pedro Fadul, del partido Patria Querida, 2,7%.
Lugo se presentó como candidato de la coalición opositora Alianza Patriótica para el Cambio (APC) integrada por 10 partidos políticos y 20 organizaciones sociales, sindicales y campesinas, con diferentes ideologías, desde el conservador Partido Liberal Radical Auténtico pasando por la Democracia Cristiana, el socialdemócrata Encuentro Nacional, País Solidario de centroizquierda y los izquierdistas Partido para el Movimiento al Socialismo (P-MAS) y movimiento Tekojojá (Gente Unida). Federico Franco, del PLRA y ex gobernador del departamento Central, será su vicepresidente. Es hermano menor de Julio César quien en 2000 ganó las elecciones extraordinarias para la vicepresidencia de la república tras el asesinato de Luis María Argaña del gubernamental Partido Colorado.
Lugo nació el 30 de mayo de 1951 en el pueblo San Pedro del Paraná, departamento de Itaipú, a unos 490 kilómetros al sur de Asunción.
Entre sus propuestas económicas, el eje principal señala la necesidad de 'una reforma agraria integral. Hay 300.000 familias campesinas sin tierra propia que necesitan una vida digna', idea que alarmó al mayor gremio de productores, la Asociación Rural, por temor a posibles expropiaciones indiscriminadas.
El religioso renunció a la jerarquía de obispo católico el 25 de diciembre de 2006 pero el papa Benedicto XVI lo suspendió 'at divinis', aclarando que su condición de clérigo es para toda la vida.
El ex clérigo en el cierre de su campaña había anticipado que 'llegó la hora del cambio' y prometió que a partir del 15 de agosto próximo, la toma del mando, 'seremos todos iguales'.
Con relación a las versiones de que podría parecerse al gobernante venezolano Hugo Chávez, aclaró: 'Si bien valoramos los procesos democráticos de los gobiernos progresistas de la región, cada vez estamos más convencidos de que Paraguay tiene que hacer su propio proceso. Hay elementos comunes en la región, desafíos comunes, pero también procesos diferenciados. Nosotros queremos hacer nuestro propio proceso, con una identidad propia', sostuvo Lugo.
'Creemos que Paraguay no se inclinará. A veces ponen el dilema: o China continental o Taiwán o Chávez o Estados Unidos. Paraguay mantendrá el justo equilibrio, Paraguay mantendrá relaciones con todos; no caerá ni en la sumisión por más grandes o pequeños que sean', sostuvo Lugo. Sus antecedentes indican que en 1970 ingresó al Noviciado de los misioneros de la congregación Verbo Divino. En septiembre de 1972 profesó en Asunción y en 1975 hizo los votos perpetuos. Estudió en la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción de la capital paraguaya, donde obtuvo el título de licenciado en Ciencias Religiosas. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1977. En 1992 fue nombrado superior provincial de los misioneros del Verbo Divino en Paraguay y vicepresidente de la Confederación de Religiosos del Paraguay. El 17 de abril de 1994 fue ordenado obispo y asignado a la diócesis de San Pedro, una de las regiones más pobres del país, donde apoyo a los campesinos sin tierra propia en momentos que Paraguay vivía los primeros años de su turbulenta transición hacia la democracia plena iniciada el 3 de febrero de 1989 con el derrocamiento del dictador general Alfredo Stroessner que había accedido al poder en 1954.
Ex obispo y presidente electo
Lugo hace historia en Paraguay y abre una era
de esperanza e incertidumbres
El Partido Colorado, que terminó así seis décadas en el poder, casi con seguridad volverá a formar grupos fuertes en ambas cámaras, pero como bien sabe el actual presidente Nicanor Duarte, no siempre votan en bloque por la diversidad de fracciones internas de la formación.
Por Jesús A. Rey, EFE
El ex obispo progresista Fernando Lugo logró el domingo la hazaña histórica de terminar con seis décadas de gobierno absoluto del Partido Colorado, con lo que se abre para Paraguay un futuro de esperanza pero también de incertidumbres.
Una figura emergente en la política nacional como Lugo ha logrado una victoria incuestionable, lo que nunca en ese tiempo pudo hacer la oposición, principalmente el tradicional Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), durante 61 años y en especial tras el final de la larga dictadura del "colorado" Alfredo Stroessner en 1989.
Con un país sumido en la pobreza, el desempleo que envió a la emigración a cientos de miles de paraguayos, el ex obispo de la deprimida diócesis de San Pedro (centro) surgió hace dos años como una de las últimas esperanzas para unir la oposición.
Si no logró como era su intención una colación de todos los descontentos, hace ocho meses el obispo sancionado "a divinis" por el Vaticano aglutinó a la derecha representada por el PLRA y a una treintena de grupos de izquierdas y organizaciones sociales.
Su discurso esperanzador de unión de todos los paraguayos para buscar el bien común se plasmó primero un amplio espectro ideológico que le llevó a la victoria, en una fórmula con el líder del PLRA, Federico Franco, un confeso admirador de líderes conservadores como el español José María Aznar.
Lugo tendrá que compaginar en primer lugar proyectos tan diversos como el de Franco y otros sectores más centrista del PLRA, a los de grupos izquierdistas como el movimiento radical Tekojojá o el partido Movimiento al Socialismo (P-MAS), afines a políticas como la del venezolano Hugo Chávez o del boliviano Evo Morales.
La espontánea concentración de miles de personas, la mayoría jóvenes, que tomó el centro de Asunción la noche del domingo al conocerse la victoria del ex obispo fue un signo de la esperanza con la que los paraguayos recibieron el cambio y también la ansiada caída de los "colorados".
En sus primeras intervenciones como futuro presidente, el ex prelado insistió en la nueva era de la política nacional "sin clientelismos ni sectarismo", pero todo dependerá de la composición del nuevo Parlamento.
El Partido Colorado casi con seguridad volverá a formar grupos fuertes en ambas cámaras, pero como bien sabe el actual presidente Nicanor Duarte, no siempre votan en bloque por la diversidad de fracciones internas de la formación.
Duarte, al tiempo de reconocer la derrota de su candidata Blanca Ovelar, anunció que el Partido Colorado, del que es presidente con permiso, hará lo posible por recuperar el poder los antes posible, lo que vaticina una oposición férrea al próximo gobierno.
Como los colorados tampoco destacan por su fidelidad partidista los parlamentarios del PLRA, la segunda fuerza en el país, deberían aumentar su representación en el Congreso.
Otro de los actores políticos con fuerte influencia en el próximo Congreso tendría que ser el general retirado Lino Oviedo, que hoy no logró su sueño de ser presidente de Paraguay pero que con su fiel grupo parlamentario puede convertirse en una figura decisiva para la gobernabilidad del país.
Así lo recordó el que fuera el hombre fuerte de la milicia paraguaya al felicitar a Lugo, al que reiteró que respaldará todas las iniciativas legislativas, pero su eslogan de campaña "Dios, patria y familia" no encaja a las propuestas de las fuerzas de izquierdas de la APC.
Antes de asumir la Presidencia el 15 de agosto próximo, Lugo tendrá que meditar mucho y usar de toda reconocida paciencia para poder formar su gobierno, que ya adelantó integrarán "los mejores" sin distinción de colores".
Otras dudas que tendrán que ser despejadas en los próximos meses es la relación de Lugo con los vecinos, en especial con Brasil por su reivindicaciones sobre los beneficios de la hidroeléctrica conjunta de Itaipú, que se niega a renegociar su tratado a pesar da la afinidad ideológica con el presidente Luis Inácio Lula da Silva.
También existe expectativa con la posición del Vaticano por la rebeldía de quien considera todavía obispo y ahora futuro presidente de un país amplía mayoría de católica, religión a la que no renuncia el futuro gobernante.