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Suponete
29 de marzo de 2008
Opinión de un lector en La Voz del Interior, sobre el paro agrario argentino
Un día como hoy, pero de 1980, suponete que yo heredé una fábrica de consoladores. Durante 20 años la pude mantener a duras penas. Hacía consoladores para la Argentina, porque mis costos para fabricarlos eran muy altos y mi fábrica no era competitiva para exportarlos. Los consoladores taiwaneses y los de la India eran mucho más baratos. En fin, suponete que mi problema era que por cada peso que yo ponía, mi fábrica generaba sólo 5 centavos de beneficio. Esto en las mejores épocas, en otras suponete que directamente perdía plata. Pero, los taiwaneses, por cada peso invertido ganaban 40 ctvs., con lo cual, ellos podían bajar el precio de venta de sus consoladores para competir con los míos, y es así que ellos vendían más consoladores que yo.
Para fines de los 90 mi fábrica estaba fundida y yo debía mucha plata al banco.
Ahora, suponete que un día el gobierno decide devaluar la moneda. En el gobierno piensan que si se devalúa la moneda se favorece a la producción, porque se achican los costos nacionales en relación al precio internacional. A mí me re conviene porque puedo empezar a ganar más plata por cada peso invertido, y así puedo competir con los consoladores taiwaneses. Para devaluar la moneda, la sociedad entera tiene que pagar el costo: ahora, los sueldos de toda la gente valen menos que antes, aunque en números sea lo mismo, pueden comprar muchas menos cosas. Igualmente la sociedad decide hacer ese esfuerzo porque sirve para reactivar la producción y generar trabajo para todos.
El gobierno, en su decisión de favorecer a la producción, me refinancia mi deuda con el banco, me da una tasa de interés muy barata, y yo puedo quedarme con mi fábrica. Además, para mantener el precio de moneda devaluada, sale a comprar dólares todo el tiempo, miles de millones de dólares para que los consoladores argentinos sean competitivos. Encima, como yo para hacer consoladores necesito goma, y la goma es un derivado del petróleo, y como el petróleo tiene precio internacional y está en dólares y cada vez más caro, el gobierno me rebaja el costo de la goma, subsidiándola. Tanto la plata para pagar mi deuda con el banco, como la plata para mantener alto el dólar, y la plata para financiarme la goma, sale de las arcas nacionales, es así que entonces, todos los argentinos ayudan a pagar mis deudas y a financiarme los costos de mi producción.
En fin, ahora yo tengo mi fábrica con una rentabilidad del 35 por ciento por cada peso que invierto. Encima, se reactivaron todas las fábricas del país y creció el trabajo y los salarios. Ya van 5 años seguidos en que la situación mejora cada día. Mi actividad está tan subvencionada que prácticamente no tengo riesgo empresarial, es decir, tengo que hacer fuerza para que me vaya mal.
¿Y entonces qué pasa? Pasa que de golpe en China hay una revolución sexual. Todas las chinas se rebelan, se cansan de que los chinitos no se pongan las pilas en la cama y salen como locas a comprar consoladores de goma. Miles de millones de chinas haciendo cola para comprar artefactos que satisfagan sus necesidades. En China, el gobierno declara Emergencia Sexual, saca una Ley de Seguridad Consolante, y abre las fronteras, sin impuestos, para todos los consoladores del mundo que quieran entrar en China. El precio internacional de los consoladores se dispara, y un consolador cuesta dos, tres, hasta cuatro veces lo que costaba antes.
A mí, esto me viene genial, y suponete que por cada peso invertido puedo sacar hasta 2,30 pesos, o sea, una rentabilidad del 130 por ciento. De golpe, hacer consoladores no sólo es una actividad que me permite vivir bien, ahora me permite hacerme millonario. Y eso que soy un 'pequeño productor de consoladores', que no es lo mismo que ser un productor de pequeños consoladores, y así y todo estoy ganando, suponete, 40.000 pesos por mes. Feliz de la vida.
¿Pero qué pasa? Como hacer consoladores es tan rentable, muchos de los que hacen fideos, remeras, lapiceras, latas de comida, remedios o galletitas se vuelcan masivamente a la industria del consolador, porque todos quieren hacer mucha plata, obviamente. Como consecuencia, en Argentina pasan tres cosas:
1. Todos los consoladores se venden al exterior, dejando a los consumidores de consoladores argentinos sin el producto, o al mismo precio que se paga afuera; muchísimo más caro. Como nuestros sueldos están devaluados, y están devaluados para que se puedan fabricar un montón de cosas, esta consecuencia es absolutamente injusta, ya que entre todos hacemos el sacrificio para que se puedan fabricar consoladores, pero nos quedamos sin la capacidad adquisitiva para poder comprarlos.
2. Como consecuencia de que muchas fábricas se cambian al rubro de los consoladores de goma, se dejan de fabricar muchas cosas, y al haber menos cantidad de esas cosas, aumentan de precio, con lo cual nuestros sueldos devaluados pierden poder adquisitivo con respecto a todos los productos.
3. Además, como es tan rentable hacer consoladores, mi fábrica aumenta de precio. Antes valía 100.000 pesos, ahora vale 500.000 pesos. Entonces yo ahora ya ni siquiera trabajo, directamente me conviene alquilar mi fábrica y rascarme el higo todo el día. Vienen pooles consoladoriles, fondos de inversión y cazafortunas de todos los colores, y empiezan a alquilar fábricas en todo el país, y las dedican a la producción de consoladores.
El gobierno, entonces, tiene que hacer algo. Porque la gente lo votó por haber reactivado la economía pero siempre y cuando los sueldos alcancen para vivir, lo cual es lógico. La gente aceptó pagar el costo y la deuda de los sectores productivos, pero a cambio de poder trabajar y comer, como mínimo, y por ahí, en el mejor de los casos, progresar.
Y lo que hace el gobierno es ponerme retenciones móviles a la exportación de consoladores, con lo cual, ahora mi rentabilidad vuelve a ser del 30 por ciento. Cuando aumenta mucho el precio del consolador, aumentan las retenciones, cuando baja el precio del consolador, baja la retención. Yo siempre gano lo mismo, o sea, bien, un 30 por ciento anual, que es seis veces más que lo que gana una fábrica de consoladores en cualquier lugar del mundo.
Suponete que entonces yo soy un tipo muy irracional, egoísta y mezquino. Suponete que además no tengo memoria, no me acuerdo de lo mal que me iba antes, y me olvido además de los esfuerzos que hizo toda la sociedad para que me vaya bien. De golpe me junto con todos los productores de consoladores y me pongo a armar un gran quilombo. Corto las rutas y no permito el paso de ningún otro producto. Genero desabastecimiento, suben los precios, la gente pierde aún más poder adquisitivo, etc…
Para justificarme, me dedico junto a mis compañeros fabricantes de consoladores a diseñar un discurso que me exculpe de mis acciones: 'Consoladores = Patria', 'Yo estoy con los Consoladores' , 'Nosotros hicimos la Patria', 'Cristina tiráme la goma', 'Los Consoladores nos sacaron de la crisis', 'Dildo o Muerte', etc…
La oposición y los medios me apoyan, aunque lo hagan solamente porque están en contra del gobierno y se aprovechan de la situación para crecer. Suponete que a mí no me importa y me aprovecho también de ese apoyo.
El gobierno no me reprime, es sumamente racional respecto al manejo del conflicto, entonces yo me aprovecho también de esa situación y radicalizo mi protesta. Los medios y la clase alta, que siempre habían condenado los cortes y el uso de la fuerza en la protesta (cuando la hacían los desocupados) ahora los apoyan, con lo cual todo me sale a pedir de boca.
Hasta acá la historia es igual a la del campo. Pero suponete que en vez de pasar lo mismo que pasa con el campo, en el conflicto de los consoladores pase otra cosa. Suponete que de golpe, el gobierno dice: 'Bueno, está bien. Te voy a sacar las retenciones móviles.' Yo me pongo re’contento, hago un acto en Rosario y salto de alegría por haber ganado la batalla junto a todos mis amigos de la Sociedad Consoladora Argentina, el Pro, la Carrió que apoya a los consoladores a muerte, etc. Gané la batalla.
Pero, al otro día, el gobierno dice: 'Te saqué las retenciones, pero también se las saqué al petróleo, y además dejo de comprar dólares para mantener el tipo de cambio, y además, ¿sabés qué?, voy a dejar de financiarte tus deudas en el banco, y voy a liberar las paritarias para que los trabajadores exijan sueldos decentes, voy a dejar de hacer rutas para transportar consoladores y voy a mandar esa guita para hacer hoteles alojamiento populares, y además voy a lanzar un montón de medidas para fiscalizar a la producción de consoladores porque ese sector es el que más evade impuestos en nuestro país.'
Entonces, aumenta el caucho, a costos en dólares. Y el costo del trabajo aumenta a valores europeos. Y encima tengo más presión fiscal y se me va un 33 por ciento de la ganancia que antes no pagaba porque me hacia el pelotudo. Para colmo, se revalúa la moneda porque ya el gobierno no sale a comprar dólares, con lo cual la diferencia que ganaba antes en el mercado internacional se achica. Ahora no tengo retenciones, y aunque sigo ganando plata, gano inclusive menos que cuando tenía retenciones.
Un día se acaba la fiesta sexual en China. Las minas vuelven todas al lecho masculino porque los chinitos se pusieron a estudiar tantra como locos, y ahora pueden mantener una erección durante 48 horas. El sexo adquiere la calidad de 'Actividad Protegida por la República Popular de China'. Por efecto de la transnacionalización de la cultura oriental, se abren escuelas de tantra en todo el mundo. Los consoladores pasan de moda. El pene, el de toda la vida, vuelve a ser el mejor amigo entre las chicas de todo el mundo. Los hombres readquieren su seguridad, pues se habían visto reemplazados por simples pedazos de goma. Al haber volcado sus esfuerzos en hacer la vida de sus compañeras más placenteras, abandonando el egoísmo sexual que los caracterizaba la humanidad entera se encamina hacia una época más feliz.
Suponete que en Argentina ahora nos tapan montañas de consoladores. No nos sirven para nada. Encima perdimos la capacidad de producir cualquier otra cosa. No nos tecnificamos, no nos modernizamos, no diversificamos nuestra producción, en fin, se nos pasó el tren.
Ahora mi actividad no tiene ni renta extraordinaria ni el apoyo del Estado. Suponete que tengo miles de cajas llenas de penes de goma y ¿me los tengo que meter adónde?
Suponete que en el culo.
Imperdible para boludos y boludas
Los "pequeños y medianos" solo quieren hacerse millonarios en dos, tres o cuatro, añitos.
470 dólares es el precio de una tonelada de soja; eso son unos 1.513 pesos argentinos.
1.000 pesos es el sueldo de un maestro y 1.200 el de un médico.
40 quintales de soja rinde en promedio un campo cordobés; cuarenta quintales son 4 toneladas, que son 1.880 dólares o 6.052 pesos, como quieran verlo.
22 dólares cuesta una bolsa de semillas de soja que alcanza para una hectárea y hay que sumarle unos 7 más del dañino glifosato que se usa para eliminar las plagas; un dólar más para fertilizar con urea (que produce lluvia ácida) nos da un costo por hectárea de 29 dólares y debe calcularse una suma igual por los procesos de siembra, fumigación y trillado, en total 58 dólares de gastos, que son algo así como 187 pesos, pero como queremos mucho a la pobre gente del campo redondearemos en 200 por cualquier imprevisto.
Por cada tonelada de soja embarcada en el puerto se deben abonar 188 dólares de retención, 605 pesos; lo que le deja al productor la miseria de 908 dólares o 2.924 pesos en el bolsillo por cada tonelada.
Claro que de ahí tenés que descontar los demás impuestos; que no me pondré a detallarlos uno por uno porque sería muy largo, nos bastará saber que si sumamos IVA, ganancias, cheque y el irrisorio inmobiliario la incidencia es del 40% (algún incauto dirá, ¡¡¡pero si sólo Ganancias ya es del 35%!!!: lo que sucede es que Ganancias se cobra sobre la ganancia, es decir la facturación menos todos los gastos no sólo de explotación sino de otras cosas, y como para muestra basta un botón, le informo a dicho incauto que se permite, entre otras cosas, descontar $1.040 por tener suegra) lo que sería algo así como 1.169 pesos de impuestos; entonces al sacrificado productor que debe pasarse los seis meses sentado en su casa o en el bar esperando que la plata crezca, le queda la miseria de 1.755 pesos o 545 dólares de ganancia por tonelada.
1.755 pesos por tonelada no está nada mal, y mucho menos si tenemos en cuenta que sacamos 4 por cada hectárea, lo que hace un total de 7.000 pesos por hectárea de ganancias, pero como este cálculo intenta ser completo habremos de tener en cuenta otros parámetros.
A esos 7.000 le vamos a restar el 10% de renovación de maquinaria, aunque en la práctica casi ningún productor tiene máquinas sino que operan con contratistas. Ya nos quedan 6.300. Supondremos que el productor en un acto de generosidad y para dar una mano a estos negros de mierda que son pobres porque quieren, decide contratar dos peones a los que les paga 800 pesos al mes (estos negros encima se quejan, se creen con derecho a comer todos los días); al sacrificado colono sólo le van quedando 4.700 pesos por hectárea.
No se porqué, pero hoy estoy comprensivo con el campo y le voy a reconocer gastos varios por 700, lo que además nos va a dejar un número redondo: 4.000 pesos de ganancia limpia por cada hectárea.
Entonces tendremos en cuenta lo que algunos llaman un "pequeño productor" al que la herencia familiar producto de estafas, robos y títulos dudosos de sus antecesores le dejaron sólo 500 hectáreas. 2.000.000 de pesos, DOS MILLONES, lo pongo en letras por si alguno se aburre de contar ceros.
¿Que? ¿Un productor gana dos palos por año? No, pequeño saltamontes, te olvidás el último y pequeño detalle: el año tiene dos cosechas o campañas como ellos le llaman, entonces esos dos millones tenés que multiplicarlos por 2; y como desde Euclides para acá 2 + 2 no han dejado de ser 4, podemos decir que por 500 hectáreas se obtienen 4.000.000 de pesos al año, un poco más de 1.000.000 de dólares.
Ahora pregunto: Vos que sos de la ciudad y aplaudís a esta gente cuando corta la ruta o la calle ¿No te pusiste a sacar números? Sin retenciones el kilo de pan costaría $10, el de carne $60 y el litro de leche $7 ¿Qué mierda aplaudís? ¿O acaso algo de esa ganancia te llega? Nada, sólo te podés entretener viendo la última 4x4 que se compró el gringo o el nuevo departamento en Nueva Córdoba que compró para sus nenes mantenidos.
Cuando las políticas neoliberales apoyadas por el campo querían arancelar la universidad, los que salimos a la calle a defender la educación pública y gratuita éramos los zurditos vagos, ahora son los "estudiantes".
Ya vimos un país gobernado por los intereses del campo, del 76 al 83 ¿te suena la fecha? ¿Sabías que Martinez de Hoz, el ministro de economía de Videla, el destructor de la industria nacional, es nieto del fundador de la Sociedad Rural?
Las retenciones mantienen el tipo de cambio alto y eso hace que haya trabajo en la industria, verdadera productora de empleo. El campo produce mucho dinero para pocas personas y desocupación y hambre para el resto, lo vivimos en la década pasada, una de las pocas en la historia de nuestro país donde no hubo retenciones.
Es hora de una vez por todas de redistribuir la riqueza, es hora de que aquel que más gane más pague. Se han dado cuenta de eso y entonces protestan dejando sin comida a todo el país con la complicidad de los medios de prensa, los mismos que desde el 2000 para acá se cansaron de pedir palo y orden para los cortes de ruta, no sólo que no los critican sino que los apoyan.
En este momento no hay grises; o se está de un lado o se está del otro. O se está con la redistribución de la riqueza o se está con la oligarquía. No hay medias tintas, en esta vereda o en la otra. Y para terminar, aunque no soy creyente, una frase de la Biblia :
¡Ojala fueras frío o caliente! Pero no eres ni frío ni caliente, eres tibio, por eso te vomitaré de mi boca (Ap 3, 15-16).
Si los pueblos no se ilustran, si no se divulgan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que puede, vale, debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y será tal vez nuestra suerte cambiar de tiranos sin destruir la tiranía.
Mariano Moreno