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El Miguel Angel del Pedagógico

Por: Lucía Sepúlveda

Miguel Angel Acuña Castillo, “Pampa” (19 años) fue secuestrado alrededor de las once y media de la noche del 8 de Julio por agentes de la DINA, que lo esperaron cerca de su casa, en el sector de Rodrigo de Araya, de la comuna de Ñuñoa. El mismo día fue detenido su amigo Héctor Garay Hermosilla. Los dos eran estudiantes del Pedagógico, miristas, y dirigentes del FER, Frente de Estudiantes Revolucionarios, el brazo estudiantil del MIR. En la camioneta que se llevó a Miguel Angel, una Chevrolet C-10, color plomo, con toldo,  la DINA también había introducido a Héctor. 

Manuel Acuña,  padre de Miguel Angel,  fue testigo  del rapto y traslado de su hijo con rumbo desconocido. Según la información jurídica recogida por la web “Memoria Viva”, un año después el Servicio Nacional del Detenido SENDET le informó a su madre, la señora María Violeta, que su hijo había sido liberado, entregándole una dirección para que lo fuera a ver. Pero allí no encontró a su Miguel Angel, sino a un “socías”, un doble, una persona que tenía el mismo nombre y apellido de su hijo. No era un error del SENDET,  sino una refinada maniobra oficial para engañar una vez más a la opinión pública respecto del tema de los desaparecidos y burlar la esperanza de los familiares de hallarlos con vida.

El poder de Manzo

Aprovechando un alcance de nombres, el Teniente Orlando José Manzo Durán, Jefe del campo de incomunicados de Cuatro Alamos,  había dirigido esta artimaña de encubrimiento de la desaparición de Miguel Angel. Directo desde la celda de incomunicados, en noviembre de 1975, el oficial llevó a un joven sureño que tenía el mismo nombre y apellido de Miguel Angel a una notaría, a firmar una declaración jurada. Allí el “doble” decía ser la misma persona cuyo nombre figuraba en el diario “O'Día", (en la lista de desaparecidos muertos en Argentina a manos de sus propios compañeros) y agregaba que él había viajado a Argentina en 1974 y regresado a Chile. El muchacho, detenido en Temuco en octubre de 1975, había sido torturado en Cuatro Alamos hasta que accedió a firmar. Manzo era oficial de Gendarmería en comisión de servicio en la DINA, y en los ‘80 volvió a esa repartición, figurando como miembro de ese cuerpo policial hasta 1989.

En el proceso entablado por la familia a raíz de la desaparición del estudiante santiaguino, sin embargo, compareció ante el tribunal el joven temucano que tenía el mismo nombre del joven mirista, y quedó establecido el alcance de nombres. A su vez, la señora Violeta Castillo declaró en tribunales  que fue informada por el SENDET que en noviembre de 1975 su hijo había sido puesto en libertad, y le dieron una dirección donde podía encontrarlo. La madre explicó que allí encontró a una persona que no era su hijo y que dijo llamarse Miguel Angel Acuña Castillo.

Un testigo sobreviviente

El ex detenido Edwin Patricio Bustos Streeter, médico de profesión, denunció en declaración jurada esta maniobra de intento de duplicación de identidad. El doctor Bustos declaró que en noviembre de 1975, mientras estaba incomunicado en Cuatro Alamos, llegó allí un joven prisionero traído del sur de Chile, llamado  Miguel Angel Acuña Castillo. El preso fue trasladado posteriormente a Villa Grimaldi, donde fue torturado y regresado luego a Cuatro Alamos. El 20 de noviembre de 1975, después de publicada la falsa noticia de la “reaparición” del Miguel Angel santiaguino, el “doble” fue dejado en libertad. El 20 de noviembre de 1976 compareció en el proceso el ex detenido sureño  Miguel Angel Acuña Castillo, manifestando que efectivamente fue detenido el 30 de octubre de 1975 en la ciudad de Temuco, y liberado en noviembre de ese año luego de haber estado recluido en Grimaldi y Cuatro Alamos.

El caso en la OEA

El recurso de amparo presentado por la señora María Violeta Castillo Serrano en julio de 1974, había sido denegado radicándose la causa en el Octavo Juzgado del Crimen. Allí se incorporó también la denuncia presentada por el padre, don Manuel Jesús Acuña Rojas,  el 16 de julio en la Octava Comisaría de Investigaciones, dando cuenta de la detención de su hijo. No hubo resultados positivos en esta causa que fue revisada en la Corte de Apelaciones de la época.

Al mismo tiempo, en 1975 la familia del joven dirigente del FER realizó una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la cual recibió como respuesta inicial del gobierno que "Miguel Angel Acuña Castillo se encuentra detenido en Santiago en virtud de las facultades que concede al Ejecutivo el Estado de Sitio contemplado en la Constitución Política". Al pedir la comisión mayor información, el gobierno de Chile, en una nota fechada el 10 de diciembre de 1975, contradijo la respuesta anterior, sosteniendo que Miguel Acuña Castillo no registraba antecedentes de detención. El 25 de julio de 1975, la señora María Violeta había declarado en la Corte de Apelaciones que el comandante Correa del SENDET le comunicó que su hijo habría sido trasladado a Tres Alamos, lo que también le fue confirmado por el Comandante Ramírez, también de ese organismo oficial, el cual agregó que se le trasladó desde allí a un lugar que no pudo determinar.

La madre del estudiante sostuvo ante el tribunal que, posteriormente, el Coronel en retiro Armando Smock, del Servicio de Inteligencia, le había indicado que su hijo fue conducido al pueblo de Putre, ubicado en la provincia de Antofagasta, cercano a la frontera con Argentina. Todo este caudal de antecedentes fue ignorado por los jueces de la época.

Contreras responsable

Con posterioridad a la mesa de diálogo, que no tuvo éxito en esclarecer el destino de los detenidos desaparecidos, el proceso por el secuestro de Miguel Angel Acuña fue reabierto y encomendado a María Inés Collin, titular del Octavo Juzgado del Crimen de Santiago, como  jueza con dedicación exclusiva. La magistrada citó  a declarar a los periodistas Ricardo Coya y Esteban Montero,  que en 1974 eran periodistas del sector policial en Televisión Nacional, por el caso de Miguel Angel Acuña Castillo, procurando aclarar por qué ellos informaron que estas personas habían caído en “enfrentamientos”.  En julio de 2002, la Corte de Apelaciones confirmó los autos de procesamientos dictados por la jueza Collin en contra de los autores del secuestro, que fueron identificados como el ex Director de la DINA, general (R) Manuel Contreras, el coronel (R) Miguel Krasnoff, el brigadier (R) Marcelo Moren Brito y el ex agente Osvaldo Romo.

Este es uno de los procesos por los cuales Contreras cumplió arresto  a la espera de la sentencia definitiva por el secuestro de 33 personas, en tanto que Romo lo hace en Punta Peuco, la cárcel especial para miembros de las fuerzas armadas. Sin embargo en junio de 2004 el ex jefe de la DINA logró salir en libertad bajo fianza después de tres años de un cómodo arresto domiciliario. Pero en enero de 2005 fue condenado aunque por otro secuestro, el de Miguel Angel Sandoval Rodríguez, y fue trasladado a la cárcel especial de la comuna de Peñalolén.   Fue el primer caso de esta naturaleza que llega al más alto tribunal y que alteró la rutina de la impunidad. El caso de Miguel Angel Sandoval también forma parte de la Operación Colombo montada por la DINA, en la cual también se incluyó al joven estudiante del FER.

Miguel Angel Acuña figuró en una lista de 59 chilenos publicada por el diario brasileño O Dia, que según la publicación, montada para esos efectos, habían perecido en operaciones militares realizadas en Salta, Argentina. Su amigo Héctor Garay apareció en la segunda lista, publicada por el semanario Lea, que tuvo una edición única.