El documental de Pablo Navarro Espejo y Silvia Maturana de “Adoquín Video”, retrata la historia de Leonardo Henrichsen, el camarógrafo argentino que el 29 de junio de 1973 filmó su propia muerte en una calle de Santiago. Pero también muestra al protagonista de la cinta 34 años después.
Raúl Martínez
21 de julio de 2008
video de Leonardo Henrichsen filmando su propia muerte
Esa mañana de junio de 2007 el cabo en retiro Héctor Hernán Bustamante Gómez se levantó tranquilo, como todos los días. Poco más de tres décadas que gozaba de la tranquilidad del hogar y la impunidad de un hecho que de seguro lo marcó a fuego. Precisamente ese día, pero 34 años antes, fue el protagonista de uno de los hechos más sangrientos de la historia del periodismo contemporáneo.
Sin embargo, esa mañana Bustamante tomó su desayuno y salió con su mujer en su auto Peugeot 504 desde el pasaje Berna en una población de Conchalí.
El 29 de junio de 1973 el cabo Bustamante fue parte de la cobertura que sirvió para sacar del centro de Santiago a los transeúntes, oficinistas y trabajadores que ocupaban las calles para que se desatara el intento de golpe de Estado comandado por el coronel Roberto Souper del Regimiento Blindados Nº 2 de la capital.
Se bajó del camión repleto de soldados en Agustinas con Morandé que quedó a un costado del edificio que hoy alberga un banco extranjero, a unos 60 metros del Banco Central. Ahí al frente de él había una cámara.
Vociferaba y blandía al viento su arma; apuntó a un hombre de terno, le perdonó la vida, gritó… todo estaba siendo grabado por el lente de la cámara Eclair que sostenía en su mano el corresponsal de la Televisión Sueca. El cabo se desesperó. Dentro del plan no estaba previsto que un intruso retratara para la posteridad esa mañana fría de junio. Disparó y ordenó a los suyos a que dispararan. “¡Hijo de puta, somos periodistas!” alcanzó a maldecir el camarógrafo argentino Leonardo Henrichsen. Ya sus vidas se habían cruzado para siempre.
Bustamante ordena a gritos a los soldados bajo su mando a que liquiden al camarógrafo; Henrichsen sigue grabando, enfoca, toma a otro grupo de soldados que tienen en el suelo a un hombre, observa, encuadra, un tiro, el cielo, a negro…
Justo 34 años después Bustamante de seguro recordó su hazaña por la cual recibió agradecimientos, protección e impunidad además de una pensión como ex militar. Pero nunca imaginó que ese mismo día del fatídico aniversario otra cámara se posaría frente a su rostro, pero esta vez no tendría un arma ni las energías para poder terminar con el reportero.
Fue el lente guiado por los documentalistas de “Adoquín Video” los que encontraron al protagonista principal de esta cinta para mostrarlo al mundo, ese mundo que quedó conmovido cuando vio las imágenes originales luego que fuera revelada y exhibida en los principales noticieros del orbe.
Esta cinta algunos quisieron que desapareciera, luego fue discutida, pero lo importante es que finalmente quedó en algún lugar de la caja negra de la memoria de América Latina, aunque nunca nadie supo quién era el militar a cargo de la patrulla, el que queda en el punto de fuga de la cámara de su propia víctima. Junto con contar la historia de un reportero de su época también está el rostro de la vorágine de sangre en la que se convertiría el continente.
El documental “Aunque me cueste la vida” de “Adoquín Video” relata la historia de Leonardo Henrichsen, su infancia que creció junto al pedal de su bicicleta en la plaza Chile en el barrio de Palermo en Buenos Aires; su inicio como camarógrafo en canal 13 de Argentina con el reportero de la Segunda Guerra Mundial, el polaco Tadeo Bortnowski; su camino detrás de las huellas del Che Guevara en Bolivia; su convicción por informar a pesar del infernal tiroteo en el aeropuerto de Ezeiza de la capital argentina a la llegada del caudillo Juan Domingo Perón; su viaje a Chile para asistir al golpe de Estado anunciado contra Allende, y finalmente los pasos que lo separaron del ex hotel Crillón hasta su última imagen, esa que le costó la vida.
“Aunque me cueste la vida” será presentada en Chile a fines de este mes de julio y su avant premiere se realizará el próximo 29 de julio a las 20 horas en la Cineteca Nacional del Centro Cultural Palacio de La Moneda.
Funa a Héctor Bustamante Gómez, quien dio la orden de matarlo
ASÍ ES EL DOCUMENTAL SOBRE EL HOMBRE QUE FILMÓ SU PROPIA MUERTE
Asesinato de imagen
El 29 de julio se exhibirá en la Cineteca Nacional “Aunque me cueste la vida”, relato visual de la vida y muerte del argentino Leonardo Henrichsen quien fue asesinado en calle Agustinas mientras grababa el “Tanquetazo”.
Por: Por Rodrigo Quiroz Castro
La Nación - 20 de julio de 2008
"El periodismo es el más absurdo de los placeres,
uno está frente al peligro
y ama eso como si fuera una doncella".
Hemingway
EN CALLE AGUSTINAS entre Morandé y Bandera, ahora hay un Starbucks. Ahí la gente espera su café. Afuera hay vendedores ambulantes en silla de ruedas que ofrecen lentes y portacd. Ninguno sabe quién es Leonardo Henrichsen (L.H.). Ningún transeúnte sabe que el camarógrafo argentino fue asesinado en esa calle el 29 de junio de 1973 en el levantamiento militar conocido como el "Tanquetazo". Ninguno sabe que era un tipo alto de barba tupida, que tenía 33 años, tres hijos, que amaba los trenes y cazar imágenes.
A 35 años de los hechos y pese a ser el crimen más probado de la historia, la justicia no ha dictado condenas. Sólo hay una querella en manos de la Corte de Apelaciones de Santiago y una secuencia imborrable: él apuntando su cámara Éclair hacia la esquina de Agustinas con Morandé desde la calle a la altura del edificio del Banco Central. Un camión de militares que se estaciona donde ahora está el Scotiabank, desde lejos parece una carretilla con bayonetas o un escarabajo infernal. Bajan los soldados, tiran balas al aire y a los cuerpos. Los civiles corren desesperados. Él y su compañera de trabajo Sigrid Gumilla Molin (28) gritan: "¡Somos periodistas!". El plomo no cesa. Henrichsen persiste en la grabación posesionado por el registro. Captura a sus asesinos, cree que la cámara es una coraza. Sin embargo, tambalea y cae.
La historia del camarógrafo que registró su muerte vuelve a través del documental "Aunque me cueste la vida", que los argentinos Pablo Espejo y Silvia Maturana presentarán en Chile el 29 de julio. El trabajo basado en las investigaciones de Ernesto Carmona y Modesto Emilio Garrido, muestra la formación del reportero de riesgo Henrichsen y habla del convulsionado momento político de Latinoamérica.
"Las imágenes que filmó Leonardo Henrichsen nos parecen las más dramáticas de la historia, imagínate que una mañana cualquiera, personas que tienen el salvoconducto del Estado para portar armas y que son expertos tiradores, disparan munición antiaérea en el centro de Santiago", dicen desde Argentina.
CIUDAD VIOLENTA
La mañana del 29 de junio de 1973 los automovilistas que iban a sus trabajos se toparon con tanques en Santa Rosa con Alameda. Habían salido del Regimiento Blindados Nº2 de la guarnición de Santiago que se encontraba en la novena cuadra de esa calle y llegaron por Moneda hasta palacio.
Era día de pago y la gente caminaba tranquila por el centro cívico. A las 9:01 los militares abrieron fuego contra la sede de gobierno. La radio hablaba de golpe de Estado, y los colegios se vaciaban. El centro era un infierno. Desde Amunátegui hasta Estado nadie tenía segura la vida. Todos arrancaban, menos unos.
El cine Metro que se ubicaba en Bandera tenía en su marquesina el estreno de la semana: "Ciudad violenta" con Charles Bronson y Telly Savalas. En el Hotel Crillón, Henrichsen tomaba desayuno y sintió los disparos. Abortó el café y salió a filmar. Antes fue a buscar a su compañera de la Televisión Sueca, a su oficina de calle Bandera. Estaban en el país preparando un documental para el que el día anterior habían entrevistado a Sergio Onofre Jarpa.
El equipo se instaló a filmar a unos 30 metros de los militares. La gente corría y en el documental Gumilla Molin dice que el silbido de una bala la dejó sorda, que por miedo se ocultó tras Henrichsen. Luego vio al camarógrafo sangrar por el pecho y por la espalda. Entonces él le pide que huya y ella corre. Desde calle Bandera ve cómo un uniformado le arrebata la cámara. L.H. no la suelta y resiste.
"Pensó que no le iban a tirar", dice su hermana Leticia en el documental. Y Tadeo Bartonowsky, su maestro en el oficio de cazar imágenes, recalca: "Estaba posesionado por la toma".
Ese día murieron 22 personas y luego de una lucha de tres horas las tropas leales a Allende lideradas por el general Carlos Prats detuvieron el alzamiento dirigido por Roberto Federico Souper Onfray y por civiles del movimiento de ultra derecha, Patria y Libertad que encabezaba Pablo Rodríguez Grez. Pinochet apareció cuando ya todo estaba consumado con ropa de combate. Nunca se condenó a quienes participaron en los hechos.
Ese día Leonardo Ristori atendió a L.H. en la Posta Central. En la película, el ahora funcionario de Clínica Indisa, recuerda que Henrichsen luchó contra los funcionarios, "que de repente se sentó en la camilla sangrando venalmente y que luego cayó de espaldas muerto". Era la primera vez que el doctor veía un chaleco de camarógrafo.
Mientras Henrichsen moría, un militar abría la cámara, arrancaba la cinta y la botaba a una alcantarilla. Desde ese húmedo lugar alguien la rescató y la hizo llegar a Chile Films.
Como la Éclair tenía doble cámara, el soldado despedazó la cinta equivocada. Ese día el mundo comenzó a venirse abajo y una cámara lo mostraba.
NO ESCAPE
El trabajo del documental "Aunque me cueste la vida" comenzó el 2002 influenciado por las investigaciones del escritor venezolano Modesto Emilio Guerrero. Espejo y Maturana hicieron notas en Buenos Aires y en Chile. "Estuvimos con el médico que lo atendió, el abogado que está llevando adelante la causa (Hiram Villagra), personas que habían investigado el "Tanquetazo" y la muerte de L.H. Lo más importante fue que encontramos al jefe de la patrulla que lo asesinó. El año pasado, en Conchalí, logramos grabarlo. No pudimos hablar con él porque escapó", dice Silvia Maturana.
Héctor Bustamante Gómez es el militar que sale disparando la pistola en primer plano en las imágenes famosas. Él se convirtió en el rostro de este crimen que dio la vuelta al mundo.
"El culpable directo no es Bustamante. No tenemos dudas de que fue un fusil y no una pistola, con esa arma que el tenía no pudo matarlo, pero ese hombre es el ícono de lo que estaba enfrentando Leonardo", dice Maturana.
"Bustamante vio dos veces en su vida una cámara. En 1973 mató al tipo que la tenía y el año pasado, 34 años y un días después, vio a unos tipos que no conocía y huyó. Para él una cámara era el símbolo del fin de la impunidad quizá en nuestro caso, una cámara, una noticia o una foto, sea el comienzo de la justicia", agrega Pablo.
El ex cabo Héctor Bustamante murió en una cama del Hospital Militar de Santiago el martes 18 de diciembre de 2007. Recién se difundió públicamente su deceso en enero de 2008 por "neumonía basal izquierda y cáncer pulmonar".
LOS CÓNDORES
El vínculo de Henrichsen con Chile comenzó en su infancia cuando jugaba en la plaza del mismo nombre, mucho antes de abrazar el oficio de "camareman" en el programa "Sucesos argentinos". Ahí filmó locomotoras en movimiento desde el techo de las mismas y se colgó desde un helicóptero para grabar un nido de cóndores. También estuvo en los funerales de Kennedy, en Bolivia en busca del "Che" y en los conflictos argentinos de Córdoba y Ezeiza. En el primero unos paracaidistas se habían alzado contra el golpista Juan Carlos Onganía, y Henrichsen retrató esas imágenes. Bartonowsky recuerda que tuvo que arrastrarlo para huir de la metralleta de los aviones. También estuvo filmando a Somoza en el terremoto de Nicaragua y fue el primer camarógrafo en grabar exteriores para una teleserie argentina en "Rolando Rivas, taxista".
"Era un camarógrafo extraordinario y en ese sentido nosotros hicimos una película con dos lecturas: por un lado la historia de su vida y el contexto político apasionante en el que se mueve y también una lectura para los que trabajamos en los medios de comunicación. Porque con las tomas del 29 de junio, con tres soldaditos y gente corriendo armaba la nota y la despachaba no era necesario hacerse matar. Pero él tenía una militancia periodística, sentía que tenía que informar porque era el único que estaba en ese momento para contar lo que estaba pasando", dice Pablo.
Y qué nos venía a contar: "Lo que pasaría en Latinoamérica, 30 mil desaparecidos en Argentina, 8 mil en Chile, ese 29 de junio lo que se quería era matar la posibilidad de informar".
Los realizadores: “No a la prescripción”
A pesar de la marcha del tiempo y de la muerte del rostro del “Tanquetazo”, Espejo y Maturana creen en la no prescripción de los crímenes de lesa humanidad. “Aspiramos a que nuestra película instale en la opinión pública y en la consideración de quienes tienen que tomar las decisiones judiciales, que semejante homicidio tiene que ser juzgado”, declara Pablo.
La dupla que estará en Chile para la presentación (29 julio a las 20 horas en la Cineteca Nacional) hace trabajo social en Argentina a través de talleres de análisis de medios de comunicación en sectores con altos niveles de analfabetismo. “Estamos haciendo una series sobre TV que se llaman Tele macho, Telebobo, Telemiento y Telegarco, que muestra como la TV utiliza a la mujer, estafa a las personas, trafica ideologías y embrutece”, cuentan.
Respecto al hecho de que los hijos de Henrichsen no aparezcan en el documental, Maturana dice: “Hablamos con los hijos de Leonardo, querían saber qué estábamos haciendo, íbamos a tener un alegato de ellos al final, pero por tiempo lo tenemos que estrenar sin ellos”. “Aunque me cueste la vida” tiene una duración de 83 minutos y cuenta con el apoyo de la Academia de Humanismo Cristiano y La Embajada de Argentina.
Camino legal
El caso de Henrichsen fue instruido por la Segunda Fiscalía Militar de Santiago (Rol 2765-73), sin establecer responsables. El 2005 los hijos del camarógrafo Andrés y Josephine Henrichsen presentaron una querella por el delito de homicidio calificado, asociación ilícita y delitos de lesa humanidad en el segundo juzgado del crimen de Santiago contra Héctor Bustamante y Pablo Rodríguez Grez. El 2006 Romy Rutherford desestimó por “prescripción” esa querella.
Sin embargo, el 2007 la Corte de Apelaciones de Santiago encomendó al ministro Jorge Zepeda Arancibia investigar los asesinatos de Henrichsen y de otros tres argentinos, Óscar Héctor Bugallo Celuzi, Miguel Angel Lacorte y Héctor Garzán Morillo.
Pese a la muerte de Bustamante conocida el 2008 esta diligencia judicial sigue su curso y apunta a todos quienes fueron responsables del crimen filmado.