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Un constructo de género en América. El caso de la Malinche y la Guadalupe
Néstor Urrutia
Ciertamente dentro de los primeros y principales objetivos de la conquista europea en territorio americano estaba la idea del transplante del sistema bajo el cual se manejaba la España de fines del siglo XV, esto no sólo para el manejo administrativo y/o político, era una tarea transversal a todos los planos del actuar y el pensar del Nuevo Mundo.
Me gustaría tomar esta afirmación para enfocarme en un aspecto puntual que dice relación con la mentalidad que rodeó este proceso de traslado de los modelos, específicamente el que hace alusión a los roles de comportamiento en los que debían tener claro los individuos si deseaban adaptarse a los parámetros impuestos, pero derivados a un grupo en particular: las mujeres.
Recientes análisis como los de Magnus Mörner nos han dado luces de lo importante que fueron las mujeres en su labor como transmisoras del modelo ibérico para América.(1) Ya que eran un agente subordinado de la sociedad se las tenía en una vigilancia constante, de ellas se esperaba mucho y si había un ente que las condicionó fuertemente - y aún lo hace con fuerza - fue la Iglesia Católica, quien en su calidad de cabeza de la religión hegemónica en la península cargaba en hombros femeninos un peso más grande que cualquier bulto material, puso sobre ellas todo el rigor de la ideología.
Pero América era un mundo para ser creado, por lo menos, en sus primeros años, los de la conquista, todo estaba por ser hecho. Siendo así puedo decir con propiedad que el continente y sus habitantes no fueron entes pasivos en este proceso de transplante, mi propuesta es que América no sólo acató el sistema, sino que también lo moldeó, lo hizo suyo y esto le dio instancia para que creara sus propios parámetros. En este brevísimo escrito hablaré de una adaptación casi inconsciente que fue realizada hacia la primera mitad del siglo XVI de los roles que debían cumplir las mujeres, que llegaron con unos nombres claramente determinados, pero que en el contexto de la implementación fueron una invención conjunta.
La religión católica había puesto ejemplos a seguir para las mujeres, ellas debían escoger uno entre ellos, pero evidentemente la Iglesia ordenaba preferir a una por sobre la otra. De un lado estaba la figura de Eva, la primera mujer, la primera madre, pero con un fuerte lado negativo, la institución resalta en ella una característica que marca lo malo de su persona: su naturaleza de tentada, la traidora a Dios. Eva habría causado la ruina del hombre - en su aspecto más genérico - por lo mismo es la culpable de todos los males que padecen los humanos. Su gran debilidad tiene que ver con este aspecto, quiso ser más de lo que era y por lo mismo recibió el peor de los castigos. Para la Iglesia quienes seguían el actuar de Eva se asemejaban también a la Magdalena, la meretriz, lo que es lo más aberrante para la sociedad.
Por otra parte está la figura de María, la inmaculada, la madre de Cristo - quien a su vez marca la Nueva Alianza - esta figura encarna dos aspectos clave del comportamiento que debía seguir una mujer del siglo XVI para que fuese mirada con buenos ojos. En una primera instancia María se ciñe a algo muy preciado, la virginidad previa al matrimonio y ya después del compromiso nupcial, se destaca en ella la fidelidad eterna, el sometimiento voluntario: Aquí está la esclava del Señor.(2) María es el ejemplo que las mujeres deben seguir si desean ser aceptadas socialmente.(3)
Ahora bien, cuando yo propuse esto de una adaptación inconsciente es porque los mismos rasgos se destacan en dos mujeres importantísimas en la Historia del México colonial, más bien, de la Nueva España (digo mas bien dado que según la tesis de Lafaye, México no es otra cosa que lo contrario a Nueva España) específicamente durante el siglo XVI, lo que es muy significativo puesto que se trata de los primeros años de la conquista.(4) Quien se asimila a Eva en el área Mesoamericana es la Malinche. Se supone que a la llegada de Cortés al corazón del imperio azteca en 1519, se habría encontrado con esta mujer, la cual le sirvió como intérprete para comunicarse con los locales. Fue regalada como esclava al español pero éste reconoció en ella sus dotes para manejar los idiomas y la tuvo a su lado por un prolongado tiempo. La Malinche es una india, ella no debió de participar del lado español para facilitar la conquista, pero así lo hizo, traicionó a su pueblo, la tentación por querer ser más la habría llevado a eso, lo que a su vez llevó a que su gente debiera servir al invasor peninsular. La Malinche es una figura de debate en México, pero es claro que muchos la ven como la traidora, la que vendió a su pueblo. Pero la Malinche no habría sido feliz, se supone que habría tenido amoríos con Cortés, pero él era casado, la india además de sus servicios como traductora solo le servía para sus requerimientos sexuales. Al momento de llegar su esposa, Cortés optó por casar a la Malinche con Juan Jaramillo, un hombre de su hueste, para esta etapa, la nativa ya tenía a un hijo del conquistador reconocido como el primer mestizo.(5) De alguna manera, a la Malinche se la reconoce como esta primera madre, la madre de lo que es a la larga el pueblo latinoamericano.
Casi diez años después otra madre llegaría a conciliar a los grupos en conflicto tras la primera etapa de conquista, se trata de la Virgen de Guadalupe. Hacia 1531 en el monte Tepeyac, antiguo lugar de culto de a diosa Tonatzin, se aparece al indio Juan Diego la señora de Guadalupe.(6) En este caso, es la misma Virgen María la que se traslada al continente americano de forma casi literal, por lo menos en lo que dice relación a la estela que tiene estampada su imagen. La Virgen que se presenta al indio es quien esta vez y en América marca la Nueva Alianza. Al encargar a Juan Diego para que sea él quien le construya el templo justamente donde se le revela da un mensaje de paz y concordia, los indios también son parte de la nueva creencia. Y no sólo eso...la Guadalupe no sólo le encarga una misión a Juan Diego, también lo adopta: tú, el más pequeño de mis hijos. A grandes rasgos, el modelo transplantado por la Guadalupe es el mismo que el de la Virgen de Nazaret, pero la particularidad de la primera es que se trata de una María americana, mestiza, que habla el náhuatl, la nueva madre, tal cual como lo es la madre Palestina de Cristo.(7)
Estos dos ejemplos nos dan una muestra, una grande y pequeña a la vez del cómo América tomó los modelos, sí, pero que a su vez los adaptó a su realidad, a lo que estaba viviendo. América es un mundo de construcciones, de constructos, en este caso que tienen directa relación con el choque de mundos. Nuestra Eva- Malinche y nuestra María- Guadalupe son parte de este proceso. Tremendamente significativo es que ambas encarnen a la figura de la madre, ¿será acaso que esto tiene que ver con el concepto del nacimiento de América? Tal vez, pero esto solo llegará a certeza dependiendo de la interpretación de cada uno. A mi gusto, y como resalté con anterioridad, ambas tienen una función unificadora, la Malinche une las razas, la Guadalupe, la fe.
1 Mörner, Magnus. La Mezcla de Razas en la Historia de América Latina. Editorial Paidos. Argentina, 1969. Capítulo III Primer Encuentro de las Razas en las Américas. Pp 32 a la 43.
2 San Lucas. Evangelio según San Lucas en La Biblia Didáctica.Editorial S.M.. España, 1996. P 456.
3 Montecino, Sonia. Madres y Huachos. Alegoría del Mestizaje Chileno. Editorial Sudamericana. Chile, 2001. Se trata de una de las tesis del texto.
4 Lafaye, Jacques. Quetzalcoatl y Guadalupe. La formación de la conciencia nacional en México. México, 1985.
5 Glantz, Margo. La Malinche: La Lengua en la Mano en http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/bameric/12371061997907182976402/p0000001.htm#I_0_ visitado el 18 de diciembre de 2005.
6 Lafaye. Op. Cit.. Pp 308- 309.
7 Medina, Jorge. Juan Diego y la Santísima Virgen de Guadalupe. Editorial Paxis. Chile, 1992. P 36.
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