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Aproximación a los primeros momentos de la Guerra Civil española (1936 – 1939) y los refugiados en las Legaciones chilenas.
En julio próximo se cumplen 70 años desde el comienzo de un episodio histórico que marcó la historia del período de entreguerras, y, por sobre todo, la de un país: España. Hablo de la Guerra Civil Española (1936-1939), cruento y difícil período, que marca hasta el día de hoy a la sociedad de ese país.
En relación a esta guerra, famosa es la iniciativa del Poeta Pablo Neruda (1) de traer a los refugiados españoles en el Winnipeg, conocido también como “el barco de la esperanza”. Sin embargo, la emigración de españoles a nuestro país no habría sido posible sin en el esfuerzo de los funcionarios chilenos en España que debieron afrontar los primeros momentos de la confrontación.
¿Cómo se produjo la acogida a los españoles refugiados en las Legaciones chilenas, qué situaciones debieron afrontar en los primeros 6 meses de Guerra Civil?. Estas y algunas otras interrogantes son las que pretende despejar esta aproximación a los comienzos del conflicto español.
I. Contexto histórico.
1936: quinto año de la Segunda República Española (2), inserto en un período de agitación política (3), social (4) y con problemas económicos (5) de fondo, a lo que se sumaba la inestabilidad gubernativa (6) y la falta de continuidad de una política de estabilización en los ámbitos ya mencionados.
El año partió con las elecciones de febrero, que dieron la victoria a la coalición de izquierdas al mando de Azaña. Sin embargo, el estallido de un conflicto armado parecía previsible, como lo señala el Embajador de Chile en España Aurelio Núñez Morgado: “ No creo equivocarme al asegurar a US (7): que la revolución que hoy tritura a España fué (SIC) medida en la sombra inmediatamente después del resultado de las citadas elecciones que dieron el triunfo a las izquierdas populares, pero estoy cierto tambien (SIC), que de haber salido victoriosos en la contienda las fuerzas derechistas, habríase (SIC) producido idéntica sublevación por parte del lado contrario. La profunda división que, desgraciadamente, existe en el país determinaba como inevitable el desencadenamiento de la catástrofe de que son víctimas los españoles ” (8).
II. Desarrollo del conflicto:
La sublevación que comenzó el 17 de Julio, encabezada por las tropas del tercio español (9) en Marruecos, fue seguida inmediatamente por las guarniciones de diferentes ciudades, tales como Pamplona, Valladolid, Sevilla, Cáceres, etc. En manos republicanas se encontraban las dos principales ciudades: Madrid y Barcelona, y otras como Zaragoza y Oviedo opusieron una resistencia tenaz, que llevó al fracaso del levantamiento de los llamados “nacionales”.
El hecho de estar en alguno de los lugares donde se desarrolló el conflicto, otorga una perspectiva, que, más allá de la posición política de quien relata, entrega hoy a la distancia, una mirada que no debe ser olvidada, por la crudeza de los enfrentamientos y las consecuencias que éstos conllevaron. Así, por ejemplo, Núñez Morgado señala que “ Desde el primer día, la guerra civil asumio (SIC) caractares (SIC) de una violencia jamas (SIC) igualada y no intentare numerar los crímenes atroces, verdaderamente espeluznantes, que se cometieron que costaron las vidas de millares de ciudadanos, de muchachos jóvenes, de mujeres, aún de niños, muchos de ellos sin mas pecado que llevar un nombre destacado, que, arrancados, por la noche, de sus hogares ó de las cárceles donde habian (SIC) sido recluidos, encontraron la muerte, sin trámite ni juicio alguno, bajo las balas despiadadas.... ” (10).
Es, bajo estas circunstancias, donde la posibilidad de encontrar refugio bajo el expediente del asilo se torna en una necesidad imperiosa, para salvar la propia vida y/o la de la familia. Sin embargo, esta situación en el caso del conflicto español se vio complicado por dos circunstancias:
1) Que la Guerra comenzó en pleno verano, por lo que gran parte del cuerpo diplomático se hallaba de vacaciones fuera de la ciudad donde se encontraba su representación, por lo que la mayoría no regresó al lugar donde se encontraba la embajada o consulado.
2) Que una parte importante de quienes se encontraban en la representación de su país huyeron ante el comienzo del conflicto, por lo que no se podía recurrir a cualquier embajada extranjera para pedir asilo.
En el caso de la Embajada de Chile en Madrid, sucedió que el secretario, Fausto Soto, asumió la responsabilidad de los ciudadanos alemanes y los guatemaltecos, ya que sus representantes diplomáticos emigraron al comenzar el conflicto. A lo anterior, se sumó el hecho de que en Encargado de Negocios chileno, Carlos Morla Lynch, asumió como decano del cuerpo Diplomático de los representantes extranjeros que aún quedaban en la capital, por lo que debió tratar de que durante el conflicto no se violasen las representaciones diplomáticas ni se dañase a los asilados, además de mantener comunicación constante con el Gobierno para saber sobre el desarrollo del conflicto y sus implicancias más allá de la ciudad, dado que las comunicaciones se encontraban cortadas con otras partes del país.
III. Los asilados.
Como ya ha quedado explicitado, la violencia del conflicto armado no dejó indiferente a nadie. De allí el que el Embajador relate que: “ En presencia de los hechos irreconciliables que ensangrentaban la capital –los fusilamientos ascendian (SIC) a la cifra pavorosa de 100 a 120 por dia (SIC)- el infraescrito recibió inmediatamente las mas apremiantes imploraciones de asilo y bien pronto la Embajada de su cargo (SIC) se vió (SIC) invadida de un número, siempre creciente de refugiados que hoy suman cerca de mil personas, repartidos entre la mansión principal de la representación –donde se hospedan alrededor de 600 asilados- y los edificios anexos a ella- el Consulado, Plaza Salamanca, el “Refugio Chileno”, calle Santa Engracia 13 y el Decanato, Castellana 29- debidamente controlados y atendidos bajo la vigilancia directa del infraescrito. El Consejero, Señor Morla, alberga en su casa alrededor de 50 personas ” (11).
Mil personas en seis meses de conflicto no es una cifra menor, sobre todo si se tiene en cuenta el que a pesar de las gestiones realizadas por la Embajada ante el Gobierno español para poder evacuar a los asilados hacia algún puerto, y desde allí trasladarlos a Chile, se vieron imposibilitadas de llevarse a cabo en ese momento por la falta de garantías de seguridad en el traslado. Más aún, durante estos meses, debieron afrontarse situaciones extremas, como por ejemplo, el bombardeo al sector donde se emplazaba la casa de Morla Lynch, donde ésta resultó seriamente dañada, por lo que debió evacuarse a los asilados y a la familia del Encargado de Negocios hasta la misma Embajada de Chile en Madrid, aumentando el hacinamiento en el local.
Además de lo anterior, la Cancillería fue invadida por milicianos armados en el mismo mes de Julio, ante lo que debió actuar el Embajador chileno para impedir que se llevasen a los asilados de derecha que allí se encontraban. No hubo mayor respuesta por parte del Gobierno español ante el reclamo chileno. Por otra parte, la Embajada chilena contaba con el resguardo de la Guardia Civil, que debía protegerla ante cualquier intento de ataque como el sucedido en el Consulado. Sin embargo, el Ministerio de Gobernación “ solicitó el retiro de los siete guardias civiles que guarnecian (SIC) esta Embajada con el pretexto de que tenian (SIC) que conocer el manejo del armamento nuevo que les habia llegado de Rusia. Esos guardias deben seguir aprendiendo ese manejo, porque hoy no regresan ” (12).
IV. Conclusiones:
Como es posible observar a lo largo de la presente aproximación, las situaciones que debieron enfrentar los asilados en las representaciones chilenas en Madrid no fueron fáciles. El hacinamiento, los enfrentamientos que se producían en las cercanías de los locales, la desprotección de los mismos, son todas circunstancias que evidentemente hicieron difícil la vida en aquellos meses; pero que no quitan el reconocimiento a los esfuerzos llevados a cabo por parte de los funcionarios para proteger la vida de quienes estaban bajo su tutela.
Es por todo lo anterior que al finalizar el año 1936, el Embajador señalara que “ ...la entrada del nuevo año nos sorprende en una capital cercada, sometida a bombardeos diarios de una crueldad inaudita, donde impera el terror, la miseria y el hambre ” (13); momento en el que aún faltaban 2 años más de guerra civil, con muchas más víctimas, y refugiados, los que llegarían a los 2.000 en los locales chilenos.
Elena Romero Pérez.
Bibliografía:
- http://www.chilevive.cl/homenaje/neruda/biografia.shtml
- http://www.elecohernandiano.com/numero%2017/seopinion.htm
- Soto Carmona, Álvaro. El Trabajo Industrial en la España Contemporánea 1874 – 1936 . Editorial Anthropos, Editorial del Hombre, Barcelona, 1989.
- Palafox, Jordi. A traso económico y democracia: La Segunda República y la economía española, 1892-1936 , Editorial Crítica, Barcelona, 1991.
- Carr, Raymond. La Tragedia Española. La Guerra Civil en perspectiva . Alianza Editorial, Madrid, 1986.
- Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, Volumen 1533: Oficios Confidenciales recibidos de la Embajada de Chile en España y Consulados con antecedentes de la Revolución.
(1) 1934: Cónsul de Chile en Barcelona, 3/2/1935: nombrado Cónsul de Chile en Madrid, siendo destituido en 1936, donde viaja a Valencia y luego a París. En 1939, tras el triunfo en Chile de Pedro Aguirre Cerda, es nombrado “Cónsul para la Emigración española” en Madrid.
(2) Proclamada tras las elecciones municipales del 12 de abril de 1931.
(3) Los principales levantamientos fueron dos: en 1932, la del General Sanjurjo contra la República; en octubre de 1934 se produjo la sublevación en Asturias y Cataluña en contra del gobierno de la coalición Radical-CEDA.
(4) Por ejemplo, sólo durante 1933 hubo 1.127 huelgas en el país.
(5) Heredada del período anterior (Dictadura de Primo de Rivera 1923-1930) y de la Restauración monárquica en general (1876-1931), los Gobiernos de la Segunda República debieron luchar contra el déficit fiscal endémico, que equivalía partir con presupuestos con déficits sobre los 500 millones de pesetas; además de la baja de la demanda de productos industriales por el fin de la política de obras públicas del gobierno anterior, que benefició a ciertos sectores como por ejemplo, el de la construcción. Lo anterior aumentó el paro, sobre todo en el sector agrícola – 388.100 parados en 1931, lo que además aumentó la conflictividad social en el país.
(6) Por ejemplo, entre 1931 y 1936 hubo 18 gabinetes durante los Gobiernos de las tres coaliciones que alcanzaron el poder: Republicano-socialista (1931-1933); Radical-CEDA (1933-1936) y Republicano-socialista-comunista, “Frente Popular” (1936).
(7) Memoria dirigida al Ministro de Relaciones Exteriores de Chile.
(8) Archivo Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, Vol. 1533, N°165/1427, Memoria de la Embajada, Madrid, 31 de diciembre de 1936, hojas # 3 y 4.
(9) Con el nombre de Tercio Español se conoce a Legión extranjera Española, creada en 1920 como complemento al Ejército español que actuaba en Marruecos. En el caso de la sublevación que da inicio a la Guerra Civil, este fue comandado por Francisco Franco en su avance hacia la Península Ibérica.
(10) Archivo Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, Vol. 1533, N°165/1427, Memoria de la Embajada, Madrid, 31 de diciembre de 1936, hoja # 4.
(11) Archivo Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, Vol. 1533, N°165/1427, Memoria de la Embajada, Madrid, 31 de diciembre de 1936, hoja # 5.
(12) Archivo Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, Vol. 1533, Oficio N°23/1215, Madrid, 11 de diciembre de 1936, hoja # 1.
(13) Archivo Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, Vol. 1533, N°165/1427, Memoria de la Embajada, Madrid, 31 de diciembre de 1936, hoja # 1.
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